sábado, 31 de octubre de 2026

Semana santa 2026: Recorrido de Mérida a Belice. Parte 3. H-Wasil, Campeche

Estructura con columnas cuadradas
Después de envalentonarnos por lo fácil que había sido encontrar Ich-Equis, nuestra última parada del día era un sitio del que habíamos escuchado en múltiples ocasiones, que era imposible de visitar sin un guía local (el conocido Don Honorio). Pero dicho guía, si aún vive, ya tiene más de 100 años y no se encontraría en el pueblo donde habitaba, sabíamos que se lo habían llevado un par de años antes. La forma de llegar a este sitio llamado H-Wasil era tradicionalmente desde el oeste, pero nosotros encontramos que la distancia desde un camino que ya conocíamos en el lado contrario era menor. No sabíamos qué tanta distancia tendríamos que caminar, pero podía ser desde 1 km hasta más de 3 solamente para llegar. Tuvimos mucha fortuna al encontrar abierta una puerta que en otra ocasión nos bloqueo el paso, por lo que nos acercamos hasta poco más de un kilómetro, lo que nos ahorraría mucho esfuerzo. Aún así, esta vez no fue tan fácil.

Dejamos la camioneta y nuevamente vimos que no existía ninguna brecha que nos llevara al sitio. La terracería que seguimos no era visible en vistas satelitales, por lo que la ruta que yo tenía prevista no pasaba por ahí, tendríamos que abrirnos paso a machetazos.

Pared trasera del edificio de las columnas
A diferencia de Ich-Equis, esta vez tuvimos más dificultades, desde un principio habían muchas subidas y bajadas, y vimos montículos por todas partes e incluso parte de un muro muy cerca del inicio de nuestra caminata. Ya cerca de nuestro objetivo, había que atravesar un bajo, ahí no habían árboles en cuya sombra pudiéramos resguardarnos y la hierba estaba mucho más crecida. El esfuerzo para pasar ese terreno fue mayor. Incluso ahí perdí uno de los radios de Will, que por primera vez ocupamos (los habíamos llevado ya antes pero ni siquiera supimos hacerlos funcionar). 

Al final del bajo nos encontramos con un gran montículo, aunque no tenía nada de arquitectura en pie. El calor hizo que mi reloj se apagara, por lo que perdí la ruta de regreso a partir de ahí. Creímos que el grupo principal estaba en lo alto de una gran colina, así que subimos hasta ahí, encontrando solamente algunos montículos menores. Ese esfuerzo me pasó factura, aún estaba mal aclimatado del viaje desde la Ciudad de México, además estaba tomando agua más rápido que de costumbre, así que empecé a racionarla para el regreso. Tuve que sentarme a descansar un rato después de bajar de esa colina.

Estructura parcialmente en pie
Aún cansado caminé un poco hacia el sur y me encontré con el primer edificio que queríamos encontrar, el cual tenía una portada con columnas cuadradas, estas estaban sobre una moldura de columnillas, además estaban adornadas con sus propias molduras triples y los mismos bordes de las piedras, con una imagen que debió ser muy elegante y particular. No queda nada en pie del friso y se puede ver un poco del interior de las dos habitaciones detrás del pórtico, que fueron excavadas en tiempos recientes.

Necesité sentarme otro rato ahí mientras que Will recorría el edificio y Carlos volaba su dron. Una vez más recuperado crucé las habitaciones hacia la parte trasera, la cual estaba sobre una moldura y tenía la parte inferior del friso decorada con motivos llamados "doble T". Desde este lado la estructura parecía ser más alta, ya que se construyó sobre una pequeña elevación natural y por ese lado el terreno empezaba a bajar.

Interior de la estructura principal
A partir de ahí comenzamos a avanzar por el área central de H-Wasil hacia el norte, viendo varios montículos y encontrándonos con edificios parcialmente en pie. El primero de ellos tenía tres habitaciones cuya fachada se derrumbó, quedando solamente la pared y la mitad de la bóveda trasera. Luego de caminar un poco más llegamos al punto de mayor interés: se trata de una estructura que tuvo seis habitaciones en dos líneas de 3, todas han perdido el techo pero fueron parcialmente trabajadas. En la del centro se aprecia que la entrada que comunica con la línea trasera de habitaciones tiene glifos en el dintel y en las jambas. Se utilizó esta parte para colocar una serie de fragmentos y monumentos grabados, en los que se observan figuras de gobernantes, glifos y otros motivos. La mayoría de estas piezas fueron pegadas al piso de la habitación. En la entrada hay una columna tallada que simula tres grandes cilindros amarrados. Todo se protegió con una lámina, por desgracia una buena parte ya se encontraba derrumbada durante nuestra visita.

Aquí terminamos el recorrido y nos dispusimos a regresar, como había perdido la ruta, esta vez William y Carlos tuvieron que turnarse para guiar con lo que habían guardado del camino en sus dispositivos. Eso no fue un problema, pero perdí la noción de lo que faltaba para llegar a la camioneta y estuve sufriendo un poco con el agua, ya que solo me quedaba un poco y no sabía la distancia restante. En algún momento me tropecé con una liana y caí de lleno como pocas veces, aunque no pasó a mayores. Por fortuna para mí, cuando se acabó mi último sorbo ya estábamos a unos cuantos metros de la meta. Descansamos un rato y emprendimos el regreso a Mérida, pasamos a cenar y finalmente dejé de sentirme agotado. William pasó a dejarnos al hospedaje y casi de inmediato nos fuimos a dormir, habíamos completado el día más difícil del viaje con un éxito total.

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