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sábado, 1 de febrero de 2025

Estancia arqueológica en Campeche. Parte 7. Uxmal, Yucatán

Pirámide del Adivino
El viernes 29 de noviembre me tomé el día para ir a Mérida, Juan Flores había reservado un recorrido que recientemente se abrió al público, ahí vería también a Juan Jr., los Williams y a Leonardo, quien estaba en práctica de excavación desde algunos días antes en la capital yucateca. Aproveché el trayecto para ir a un viejo conocido: Uxmal, no había estado ahí desde 2012 y, ya que había ido también en el 2000, pensaba hacer una visita para tener un recorrido cada 12 años.

Salí del departamento a las 5 de la mañana, hora en la que no había camiones todavía, hay taxis, pero yo preferí llegar caminando hasta la terminal de autobuses SUR, a poco más de 3 km de donde estaba. Cuando comencé a caminar la madrugada estaba en su punto más oscuro y el cielo lleno de estrellas. Por las calles principales pasaban algunos autos pero, en general, todo estaba desierto. La calma se rompía con los perros que hacían un escándalo a mi paso y por uno que otro trasnochado que parecía caminar sin rumbo y erráticamente. Pasé por las murallas del antiguo casco urbano, que estaban iluminadas y se veían aún más imponentes. Un poco después llegaba a la terminal, con 15 minutos de ventaja.

Pirámide del Adivino
El autobús salió a las 6 en punto, la primera claridad del día comenzaba a asomarse por el oriente. A los pocos minutos el sol apareció pero la carretera hacia Castamay estaba cubierta por una espesa bruma que se disipó rápidamente. Así transcurrieron más de 3 horas, aunque al inicio, al pasar por Cayal, el camión estaba fallando, me di cuenta de ello porque el motor se apagaba cada vez que hacía una parada. A pesar de ello, luego de llegar a Hopelchén y detenerse bastante tiempo, no volvió a pasar lo mismo, algo arreglaron ahí. El trayecto por Bolonchén y Santa Elena fue más rápido, aunque llegamos casi a las 10 a Uxmal, cuando tendríamos que haber estado ahí cerca de las 9. 

Bajé en la carretera y caminé hacia la entrada, todo se encontraba muy cambiado desde la última vez que estuve ahí, con establecimientos y museos para el creciente turismo en la zona. Las aglomeraciones no son de mi agrado, por lo que evito generalmente estos lugares, por eso no había regresado en tanto tiempo. Esta vez, a pesar de ser un viernes laborable, había varios grupos de turistas que paseaban por todos lados, haciendo difícil mi labor de fotografiar el lugar sin gente.

Cuadrángulo de las Monjas
Subí por la rampa de entrada y, de nuevo, estaba frente a la gran Pirámide del Adivino, este edificio con cinco etapas constructivas es sumamente impresionante y fue uno de los primeros que llamaron mi atención en el área maya, cuando tenía 12 años y lo visité por primera vez. Ahora comprendía mucho mejor su arquitectura y el conjunto de edificios del cuadrángulo de los Pájaros, que fue reconstruido por completo, 24 años atrás ahí solo había montículos. Pasé una hora esperando junto al arco que da entrada al complejo para poder tomar una fotografía sin gente. Era increíble como los grupos de turistas se sincronizaban para que, cuando uno terminaba su recorrido y salía del cuadrángulo, automáticamente entraba otro y comenzaba el guía correspondiente con su exposición. Aproveché los 5 minutos que estuvo libre y luego salí a ver un edificio llamado Columnata Oriente, donde de inmediato reconocí que prácticamente nada de lo que se ve es original, es una estructura que no aparece en planos antiguos y en un lugar donde nada se veía en fotografías. Esto es algo muy extraño que ha ocurrido en Uxmal, la reconstrucción total de edificios, algunos prácticamente inventados.

Pasé por el juego de pelota, donde habían trabajadores haciendo retoques, luego subí a la plataforma del Cuadrángulo de las Monjas, cuyos cuatro edificios principales están bellamente ornamentados con mosaicos de piedra. Ahí siempre hubo gente presente, por lo que abandoné mi intento de tomar fotografías libres de personas. El edificio del oriente estaba también recibiendo trabajos, aunque los demás lucían esplendorosos, ya que habían recibido trabajos recientemente y sus piedras brillaban muy limpias al sol.

Restos de ¿Arco?
A partir de ahí me di cuenta de algo que ya esperaba: el recorrido estaba mucho más restringido que en mis visitas anteriores. Antes había ido al área noroeste del sitio, ahora todo estaba señalado con cinta y había letreros que prohibían el paso hacia esas zonas. Los conjuntos de ese sector y "El Cementerio" estaban cerrados. En cambio, el camino me llevó hasta el frente del edificio de El Palomar, completamente excavado, trabajos realizados en los últimos dos o tres años. Ahí pude ver unos raros vestigios de lo que parecía un arco construido a un nivel más alto de la plaza, la excavación solo dejó un banco circular de piedra que claramente no era una construcción original. Sin la información de la excavación ni cédula en el lugar, es imposible comprender esa estructura. Por otro lado, la construcción principal del conjunto luce imponente libre de vegetación y restaurada en su lado norte. Ahí estuve esperando otra vez, pero un par de turistas que estaban sentados justo al centro del arco principal del edificio nunca se quitaron hasta que vieron llegar más gente, otra vez me fue imposible estar solo. Por otro lado, en mi anterior visita pasé al lado contrario del conjunto y llegué hasta el Templo del Sur, que tiene restos del edificio superior, aún más alto que la Gran Pirámide y con el mejor panorama de todo el sitio. Hoy está cerrado también.

Casa de las Tortugas
Justamente el siguiente punto fue la Gran Pirámide, a un costado del Palomar. Este edificio se podía subir, hoy está cerrado. Me costó trabajo fotografiarlo porque el sol estaba justo detrás de él y me daba de frente. Descansé un rato ahí y luego me dirigí a la enorme plataforma del Palacio del Gobernador. Ahora pude comprender mucho mejor la serie de edificios que están en el lado oriental, con portadas tipo Chenes y subestructuras que quedaron visibles. Subí justo frente a la Casa de las Tortugas, un edificio sumamente elegante y estuve un rato haciendo un timelapse corto de la vista desde ahí, que abarca el Juego de Pelota, el Cuadrángulo de las Monjas y la Pirámide del Adivino.

El sol caía a plomo pero no hacía tanto calor como pareciera, así que estuve caminando tranquilamente por todos lados, aunque los turistas se refugiaban en la sombra; eso me permitió tomar fotografías de los edificios vacíos. Así fui a ver el Palacio del Gobernador, considerado la cumbre de la arquitectura del Puuc. Este edificio también fue trabajado recientemente y había algunas láminas cubriendo una subestructura recientemente excavada. 

Palacio del Gobernador
Nuevamente el recorrido estaba mucho más restringido, en años anteriores visité la Pirámide de la Vieja y la plataforma de los falos en la parte sureste del sitio, estas áreas están cerradas actualmente. Es así que me vi obligado a terminar el recorrido pasando por un par de edificios completamente reconstruidos, a uno de ellos le pusieron columnas redondas hechas de piedras sueltas, a diferencia de las que aparecen siempre, monolíticas. Además tiene una tapa de bóveda pintada que luce absolutamente como nueva. No me cabe la menor duda de que ese par de estructuras son una completa invención, algo inexplicable que solo he visto en Uxmal.

Terminé mi recorrido, debía regresar a la carretera a las 3 pm para esperar el camión a Mérida, eran las 2, así que me recosté en una banca que se usa como parada, dispuesto a esperar incluso hasta pasadas las 4 de la tarde, sin embargo, a los pocos minutos pasó un chavo en su mototaxi y nos ofreció a mí y a un par de turistas más llevarnos a Muna por un módico precio. Yo no dejé pasar la oportunidad, que me ahorraría al menos dos horas de camino. Así llegamos justo cuando el camión que venía de Ticul iba pasando, aunque iba tan lleno que preferí abordar una combi. Llegué a Mérida alrededor de las 5 pm y me dirigí de inmediato al hostal donde me iba a quedar un par de noches, luego salí con urgencia a comer al centro. En la noche hicimos planes para el día siguiente...


domingo, 29 de octubre de 2017

Viaje a Yucatán y Campeche pt. 27. Nohpat

Gran estructura en Nohpat desde el camino
Nohpat es un sitio que quería visitar desde el 2015, en que pasé por la zona del puuc yucateco junto con mi amigo Luis Adrián; de hecho aquella vez hicimos un intento de llegar ahí pasando primero por el sitio de Mulchic, pero equivocamos el camino y caminamos por varias horas sin llegar a ninguno de los dos, al regresar pudimos encontrar Mulchic, aunque en un primer momento no lo vimos a pesar de encontrarse a escasos metros del camino por el que habíamos pasado. Más tarde en ese mismo viaje proyectábamos intentarlo de nuevo siguiendo otro camino más corto pero el tiempo no nos lo permitió.

Ésta vez con Wilbeth decidimos intentar llegar a Nohpat por el segundo camino, el cual debía llegar por una terracería que cruzaba campos de cultivo; hacia allá nos dirigimos y aunque la ansiedad hacía que por momentos pensara que íbamos por una brecha equivocada, de pronto llegamos a un claro cubierto de maleza y pudimos ver los grandes montículos de ésta importante ciudad prehispánica.
Primeros vestigios arquitectónicos

Seguimos en el auto por el camino y éste nos llevó justo hasta la base de una estructura muy dañada que no parecía ser de las mayores del lugar, sin embargo de pronto nos encontramos con una gran piedra que tenía las caras completamente planas, indicando que podría tratarse del dintel de la puerta de una habitación caida, más adelante pudimos ver restos de las paredes internas de un cuarto; así que dejamos ahí el vehículo y comenzamos a caminar para ver éstos vestigios. Un poco al costado del primer montículo pudimos ver que se encontraba una gran plataforma que sostenía uno de los edificios principales de Nohpat. Por un viejo video de Eduardo sabíamos que al menos había dos grandes construcciones con algunos restos visibles así que asumimos que éste era uno de ellos.
Pared en estructura

Wilberth comenzó a subir a lo más alto del edificio por la cara más alta, mientras que yo subí a la plataforma más baja entre las piedras sueltas que quedaban de su talud y lo primero que encontré fue que el gran montículo que la coronaba tenía un gran muro hecho de piedras de buen tamaño perfectamente distinguible y libre de vegetación, ascendí rodeando ésta pared y desde arriba pude tener una gran vista del valle donde Nohpat se encuentra, ahí llegó Wilberth, quien había tenido muchas dificultades en su ascenso por el lado contrario al mío, sin embargo la vista le hizo olvidar su esfuerzo y además había restos de las paredes del templo superior, encontrándonos en el centro de lo que debió ser una habitación muy estrecha. 
Restos en la cima de la primer estructura
  
Del lado por donde Wilberth subió la elevación era enorme, sobrepasando quizá los 25 metros y dejando ver más a la derecha la gran mole del otro edificio principal que esperábamos ver en el lugar; yo traté de fotografiar los restos arquitectónicos desde varios ángulos pero hubo algunos muy complicados pues la inclinación junto a las paredes era tremenda.

Bajamos por donde yo había subido, pues era el lado más seguro, encontrando que la plataforma de abajo tenía una gran superficie, siguiendo un sendero que rodeaba la construcción superior me encontré con una escultura que reconocí: se trataba de una estela con un personaje de frente y burdamente tallado, éste monumento fue dibujado por Frederick Catherwood a mediados del siglo XIX y aparece en el libro de John Lloyd Stephens "Incidentes de viaje en Yucatán".
Estela en la plataforma

Ésto no era todo, ya creíamos que sólo nos faltaba ir a observar la segunda gran estructura pero estábamos completamente equivocados, la curiosidad me hizo seguir por el camino que nos llevó a la estela mientras que Wilberth la fotografiaba y lo que encontré nos sorprendió gratamente. Un poco más adelante se podía distinguir la escalinata que llevaba al cima del edificio que habíamos subido y luego de bajar de la plataforma encontré restos de otras piedras con figuras labradas que representaban rostros cadavéricos, llamé a Wilberth y luego seguí sobre el sendero que parecía dirigirse a la segunda estructura pero antes de eso vi cerca de nosotros los restos de una habitación.

Fue una gran sorpresa pues estaba más completa que lo que habíamos visto hasta ese momento, subí al montículo de baja altura que la sostenía y todavía no llegaba junto a los muros cuando al otro lado pude apreciar que se extendía una plaza ¡y estaba rodeada de un palacio completo! aunque todos los techos estaban casi completamente destruidos, por todas partes se veían paredes en pie, en algunas incluso las entradas permanecían en su lugar con sus dinteles sobre ellas.
Habitación con entrada

Pasamos un buen rato recorriendo éstas primeras hileras de habitaciones, formaban un cuadrángulo y al llegar al lado contrario del que habíamos visto primero nos encontramos con un nuevo cuadrángulo detrás, por lo que una sorpresa llevaba a la otra; ya en aquél momento sabíamos que estábamos en un sitio extraordinario que debía sin duda colocarse entre los favoritos de todo el viaje.

Examinamos de nuevo éste segundo cuadrángulo e incluso en una de sus construcciones pudimos ver un muro que conservaba una sección decorada con columnillas típicas del estilo del Puuc. Ahí pudimos ver por qué Nohpat era un paso obligado por el camino que llevaba antiguamente desde Uxmal hasta Kabah, las dos ciudades más grandes de la región.
Habitación parcialmente enterrada

En uno de los costados del segundo cuadrángulo pudimos ver que incluso existía una construcción de tres o cuatro niveles cubiertos de cuartos, algunos de ellos parcialmente enterrados pero con su techo prácticamente completo. Éste gran palacio no lo habíamos encontrado en referencias ni en los videos de Eduardo, lo cual fue la mayor sorpresa que Nohpat nos había deparado; encontrábamos una habitación tras otra, muros completos, fragmentos de decoraciones, dinteles y entradas en su lugar, fragmentos de muros con su recubrimiento externo de piedras bien labradas y lisas, algunas paredes con gran altura se alzaban junto al talud de la gran construcción y nosotros no cabíamos de la emoción e íbamos de un rincón a otro examinando lo que encontrábamos.
Paredes en la parte superior del palacio

Finalmente nos encontramos con el edificio grande que habíamos visto en un principio y subimos hasta su cima, encontrándonos con un enorme muro que tenía una altura considerable, ahí arriba había restos de habitaciones que tenían bóvedas mayas también sumamente altas y delgadas, ésto si lo reconocí por los vídeos y subimos hasta lo que fue el techo del templo superior, desde donde no teníamos una vista muy amplia debido a la espesura de la selva sobre aquel lugar.

Estuvimos ahí un rato sin poder creer todo lo que habíamos visto en el sitio, ya no habíamos visto nada más en los alrededores así que decidimos regresar desde ahí siguiendo el mismo camino por el que habíamos llegado.
Gran Montículo

A la fecha en la que escribo éste diario de viaje, Nohpat es el último sitio maya nuevo que he visitado, y será difícil que alguno en el futuro lo supere en sorpresas, sin embargo jamás se sabe del todo lo que se encontrará en éste tipo de lugares que permanecen olvidados y enterrados entre la selva. 

Sin embargo éste no fué el último lugar que visitamos, todavía recorrimos algunos sitios ya conocidos por mí aquel día, y eso lo narraré en el capítulo final de éste relato la próxima semana.


viernes, 18 de octubre de 2013

13-01-2012 Zona arqueológica de Uxmal


Costado de la casa norte de las monjas.
Templo del adivino

          En Uxmal nos dieron 2 horas, apenas suficiente para visitar la sección central del sitio, pero yo a paso rápido alcancé a extender mi visita primero por el templo del adivino y los cuadrángulos de los pájaros y de las monjas, luego seguí al cementerio; luego encontré el templo circular, del cual no tenía ningún dato, o sea que no sabía de su existencia. Subí a la gran pirámide y me permití sentarme ahí un rato, para después bajar y seguir por el cuadrángulo de los pájaros y el templo sur, donde volví a subir a pesar de que no está explorado, tan sólo hay en pie una parte del templo superior, pero es posible subir a su techo y es el punto más alto del sitio, ahí me detuve otro rato a disfrutar de la vista.






Vista desde las monjas

               
Edificio circular
 Di la vuelta a la gran pirámide por su parte trasera y llegué a la pirámide de la vieja, donde apenas se puede observar una crestería entre la maleza que la cubre, pero hay otra plataforma anexa que ya ha sido consolidada, y ahí subí, aunque su altura es poca, se puede ver el templo del adivino a la distancia. Finalmente subí a la plataforma de la casa del gobernador, uno de los edificios más refinados de la cultura maya, y estuve contemplando su decoración a base de grecas, pasé por la casa de las tortugas y ya rumbo a la salida crucé el juego de pelota y la casa de las golondrinas, un edificio que no recordaba haber visto, pero que desde cierto ángulo y en conjunto con la pirámide del adivino, es un cuadro magnífico.


Restos del templo del sur



                Se comprenderá que después de tal recorrido acabé completamente fundido, además de que los rayos del sol que a ratos se dejaban caer entre las nubes quemaban bastante la piel. Salimos rumbo a Mérida y llegamos ahí a eso de las 4 pm. 
Vista desde el templo del sur
Calificaciones: 
Tamaño: 8, es el mayor sitio Puuc, y cuenta con varios conjuntos repartidos en los alrededores, algunos de éstos conservan edificios en pie, el área central es espectacular.
Accesibilidad: 9, se puede llegar desde Mérida en autobús sin problema, ya que éstos paran en la entrada del sitio.
General: 9, es un sitio espectacular que todo visitante de Mérida debería visitar, su desventaja es que al ser un sitio muy comercial, los manejos no han sido siempre adecuados.