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domingo, 20 de agosto de 2017

Viaje a Yucatán y Campeche pt. 16. Izamal y la búsqueda de Chansuytun

Estructura Itzamatul
El 4 de enero fue el último día de recorridos en Yucatán con Julio y Eduardo; ellos dos quisieron descansar un poco más mientras que yo aproveché nuestro paso por Izamal para grabar un vídeo del lugar puesto que lo que tenía anteriormente carecía de sonido pues la cámara que usaba entonces no lo captó. A las 7 de la mañana salí de nuestro hotel, el cual está casi junto a la estructura Xtul o "El conejo", pero decidí dejarla para el final y terminar lo más cerca posible, así que comencé igual que la primera vez que estuve en Izamal: por la estructura Itzamatul; llegué frente a ésta y pude ver que la reja que la rodea estaba cerrada, por tanto dudé si ir a ver otro lugar o esperar, pero casi en el acto ví que se aproximaba un hombre en motocicleta y resultó ser el custodio, quien quitó el candado y dejó el paso libre.

El amanecer desde Itzamatul
La estructura Itzamatul es una gran plataforma que en uno de sus extremos tiene un basamento piramidal con una altura de aproximadamente 7 metros, desde su cima se ve un poco de los alrededores y cuando llegué a ella el sol comenzaba a salir por el horizonte; el panorama era bellísimo pues una fina neblina se extendía por toda la vista y se movía rápidamente por el viento, el vapor difuminaba la luz y permitía que mirara directamente al sol sin quedar cegado. Un poco a la izquierda se podía apreciar la silueta casi fantasmal de la enorme Kinich Kak Moo, la estructura principal de Izamal; en el cielo se veían algunas nubes delgadas que cruzaban el azul intenso que se mezclaba con un rojo que empezaba a diluirse y las plantas a contraluz daban el marco perfecto a la imagen del alba.

Kinich Kak Moo entre la bruma
Luego de permanecer un rato y de notar que la niebla se disipaba, caminé unas pocas cuadras hasta la entrada del Kinich Kak Moo, la cual se encuentra entre las casas del poblado actual, cuando llegué ahí un grupo de jóvenes locales estaba ejercitándose subiendo y bajando la gran mole del edificio; ésta estructura es la más voluminosa de Yucatán pues su gran plataforma es la más enorme que se pueda encontrar y además tiene en su cima un basamento con esquinas redondeadas que llega a cerca de 30 metros de altura, además todo está construido en el estilo local llamado "megalítico" por sus enormes piedras. Subí hasta el punto más alto y justo en ese momento una gran oleada de neblina cubrió todo a mi alrededor, podía ver como se extendía rodeando el edificio y poco a poco fue difuminando la vista del valle y del gran exconvento que se observa justo frente al Kinich Kak Moo.
Estructura superior del Kinich Kak Moo

Justo hacia la construcción colonial me dirigí entonces, el exconvento de San Antonio de Padua es uno de los más grandes del estado y fue construido sobre la plataforma de una estructura que se llamaba Pap Hol Chac, de la que muy poco puede verse ya actualmente pero que permite que el actual edificio esté muy por encima del nivel de la plaza central de Izamal. Recorrí el patio con sus grandes arcadas perimetrales pero el lugar estaba en restauración por lo que algunos andamios le quitaban un poco el encanto, desde el atrio elevado podía ver por un lado la estructura Kabul, que está detrás de un museo que aún no abría y por lo cual no pude visitar, ahí alguna vez existieron grandes mascarones que por desgracia ya fueron destruidos; por el otro la llamada Hun Pik Tok, que es un montículo sin excavar.

Exconvento desde la plaza central
Bajé a la plaza central para admirar el exconvento desde ahí y luego seguí hacia el sur, llegué hasta la estructura Habuc, aunque mucho más adelante existe otra llamada Chaltunhá que visité la primera vez que pasé por Izamal pero no quise ir tan lejos para no perder tanto tiempo y salir temprano a buscar otro sitio que Julio tenía en el itinerario. Habuc es una plataforma más baja que los edificios que había visto ya y en su parte superior tiene restos de habitaciones y pequeños basamentos, su cima es una pequeña plaza elevada y al no ser tan grande el recorrido es bastante rápido.

Exconvento de San Antonio de Padua
Por último regresé a la estructura Xtul, es la más pequeña que está abierta al público en Izamal, ha sido muy dañada por lo que es difícil apreciar su forma pero queda una plataforma baja que tiene restos de construcciones encima, a pesar de su tamaño también está hecha con enormes piedras como el resto de los edificios de ésta antigua ciudad que seguramente fue uno de los sitios más importantes de la península de Yucatán desde que fue fundado a finales del periodo preclásico, llegando a ser más grande que la ciudad actual en el clásico y sobreviviendo incluso al posclásico y la conquista para permanecer poblado hasta la actualidad.

Estructura Habuc
Cuando regresé al hotel, Julio y Eduardo a penas iban a levantarse, aunque no tardamos mucho en salir nuevamente para dirigirnos un poco al este de la ciudad con la intención de buscar un sitio llamado Chansuytun, pasamos por una terracería un tanto complicada por ser muy rocosa y luego caminamos rodeando un cercado que delimitaba un área de selva baja y espinosa; creíamos que el sitio estaba en el centro de dicha zona y la rodeamos buscando senderos que conducieran a su interior, incluso nos dividimos para abarcar más terreno y yo estuve yendo y viniendo por todas las brechas que encontraba pero nunca vimos ni rastro de edificios prehispánicos, lo que fue muy frustrante pues aunque en el mismo viaje habíamos fracasado para encontrar otros sitios, siempre habíamos visto al menos algún montículo prehispánico. 

Pájaro Toh
Decidimos no perder más tiempo y marchar a Mérida para ver el gran museo del mundo maya y el del palacio Cantón, así que regresamos hacia Izamal primero y justo cuando estábamos por llegar a la carretera vimos un pájaro con plumaje azul muy llamativo y creímos que era una especie rara así que le tomé una fotografía para mostrársela a Wilberth al día siguiente en Hecelchakán pero resultó ser un ave común de Yucatán llamada Toh. 

martes, 15 de agosto de 2017

Viaje a Yucatán y Campeche pt. 15. San Diego Buenavista y la búsqueda de San Francisco

Estela 1 de San Diego Buenavista
Después de la gran sorpresa de Chacchob, emprendimos un recorrido muy largo por el peor camino que habíamos tomado desde que iniciamos el viaje, la carretera estaba llena de baches y por si fuera poco una parte estaba en reparación y habían levantado el asfalto dejando descubierta la tierra roja y húmeda que había debajo, la cual dejó el auto completamente sucio.

Estábamos ya cerca de la esquina de Yucatán cuando llegamos a San Diego Buenavista, sitio que está en un poblado actual por lo que llegamos directamente a pedir permiso para visitarlo; el primer habitante que encontramos se ofreció a llevarnos y salió junto con su pequeño hijo a mostrarnos el camino: lo primero que vimos fue un fragmento de estela muy bien conservado que muestra a un personaje vestido como guerrero y con un gran cinturón, sus brazos parecen cadavéricos y falta la cabeza. Éste monumento es muy extraño y dificilmente se encuentra alguno que se le parezca. A pocos metros se veían los montículos que quedaron de los viejos edificios derrumbados. Pudimos ver 3 plazas pero nada de la arquitectura quedaba en pie, incluso la estructura principal que tenía una altura cerca de los 20 metros se encontraba completamente en ruinas, eso nos decepcionó un poco pues habíamos leído el nombre de éste lugar en un reporte de sitios con estilo chenes en el sur de Yucatán y dicho estilo suele tener fachadas elaboradamente decoradas.

Estela 2 de San Diego Buenavista
Lo que no nos quedó a deber fue la presencia de monumentos esculpidos, además de la primer estela pudimos apreciar otras dos muy borrosas pero con personajes y tiras glíficas. También encontramos restos de otras esculturas y un pequeño altar circular. Por fortuna los habitantes del lugar saben de su existencia y las han respetado convirtiéndose en los custodios del sitio que está muy cerca de sus hogares.

Después de recorrer San Diego Buenavista nos esperaba el trayecto más complicado del viaje. Aún teníamos la intención de visitar un sitio llamado San Francisco al norte de Peto así que regresamos primero por donde habíamos venido.

Llegamos a un cruce de caminos y dimos vuelta tal y como Julio tenía indicado para llegar, unos metros más adelante estaba la entrada de terracería donde debía estar el sitio, dejamos el auto y nos apresuramos a caminar pues ya nos quedaba poco tiempo de luz, todo pintaba muy bien pues a los pocos metros nos encontramos con montículos prehispánicos pero todos completamente destruidos y sin rastro alguno de arquitectura expuesta, estaban reducidos a ser solamente un montón de piedras.

San Diego Buenavista
En cada montículo que encontrábamos nos metíamos un poco a la selva para buscar un edificio en pie que sabíamos queda ahí, uno tras otro los íbamos rodeando y no podíamos encontrar nada. El camino era ancho pero entre más avanzábamos se veía más descuidado hasta llegar al punto en que la hierba crecía tanto que dificultaba el paso. Incluso en alguna de las incursiones entre la maleza sentí que algo jaló mi camisa, era un gran nopal que había rozado y una gran cantidad de espinas quedaron prendidas a la tela, al principio no las sentí pero poco a poco comenzaron a generarme una gran molestia pues las sentía arañar mi brazo y clavarse de repente, quitarme la camisa no era una buena idea pues por todos lados había plantas espinosas y puntas de magueyes por lo que todo el tiempo estaba sintiendo piquetes cada vez que rozaba con algo, la mitad de la búsqueda fue muy penosa para mí.

Iglesia de Peto
Al final del camino había un apiario completamente abandonado y deshaciéndose, pues la madera que lo formaba estaba ya pudriéndose, hacía tiempo que nadie trabajaba ahí. El regreso fue exactamente igual; vimos 15 o 20 montículos pero del edificio en pie ni rastro por lo que al oscurecer regresamos al auto.

De inmediato me quité la camisa y pude ver que me había convertido en un alfiletero humano, pasé un buen rato quitando espinas, además después de entrar tanto a la selva las garrapatas nos habían atacado y las traíamos escondidas entre la ropa, podía verlas aparecer sobre los asientos y pasar por el suelo del auto, maté todas las que pude y otras las arrojé por la ventanilla.

Carretera de Nenelá a Cantamayec
Ya estaba completamente oscuro cuando emprendimos nuestro camino a Izamal, casi todo el recorrido transcurrió en carreteras secundarias que aunque eran muy estrechas en general estaban en buenas condiciones y pasamos por varios poblados mayas muy pequeños. El primero fue Nenelá, desde ahí seguimos hasta Cantamayec, fue uno de los trayectos más pintorescos que he recorrido en auto pues alrededor de la carretera las plantas crecían muy alto y en muchos tramos se cerraban por encima formando un túnel verde  del que solo podíamos ver lo que estaba inmediatamente frente a nosotros pues más allá y en la parte de atrás reinaba por completo la oscuridad.

Cantamayec
En Cantamayec paramos para comprar botanas y bocadillos pues en todo el día no habíamos probado bocado, pasamos el tiempo en carretera y caminando en la selva y no nos percatamos de que pasaban las horas hasta que el estómago nos lo recordó rugiendo fieramente.

El siguiente poblado que pasamos fue Sotuta, después Tibolón y Holcá, donde llegamos a la carretera que une Mérida con Valladolid, por fín habíamos tomado un camino principal y de ahí llegamos hasta Kantunil para tomar el desvío hacia Izamal.

Iglesia de Sotuta
Todavía pasamos por Xanabá y Sudzal y finalmente llegamos a la ciudad de las tres culturas: Izamal. 

Hacía mucho tiempo que no estaba en aquel lugar, la última vez que pasé por ahí fue en el 2012 y me gustó mucho, nunca lo había visto de noche así que parecía como si todo fuera nuevo para mí. Tenía la esperanza de que las estructuras mayas estuvieran iluminadas y pudiera verlas desde la calle pero donde se encuentran no podía ver mas que manchas completamente oscuras. Cenamos en el centro y luego nos fuimos al hotel, donde nos dieron una habitación muy amplia de aspecto totalmente colonial. Ya casi llegaba a su fín el recorrido por Yucatán, pero quedaban algunas cosas que hacer todavía.

viernes, 18 de octubre de 2013

15-01-2012 Zona arqueológica de Izamal



Entrada a Kinich Kak Moo

Aquel día era el último en Yucatán, y tenía que checar mi salida del hotel a las 12, por lo que me desperté antes de las 7 de la mañana para salir a Izamal, pueblo mágico que tiene algo que no muchos pueden presumir: entre sus calles aún existen estructuras prehispánicas, ya que ésta ciudad ha sido ocupada continuamente desde el período preclásico hasta nuestros días, y fue alguna vez quizá la más grande ciudad en Yucatán.

La enorme Kinich Kak Moo
Estructura Itzamatul
Estructura sobre el edificio Habuk
Estructura Conejo
Toda la mañana estuve recorriendo las calles para hallar las estructuras prehispánicas, primero subí al convento para admirar un momento su gran atrio, se encuentra sobre la mayor estructura prehispánica del sitio, que por desgracia perdió mucho de su volumen, si lo que actualmente se observa es enorme, es difícil decir cómo habría sido aquel lugar. Desde ahí vi la cima de la estructura Kabul, que se encuentra en propiedad privada y por lo cual no la pude observar más de cerca, también pude ver la gran Kinich Kak Moo, a donde me dirigí después de bajar las escaleras del convento; le di la vuelta a su base y comprobé por qué es la estructura más grande de Yucatán. Me sorprendió encontrar el acceso entre casas por una estrecha y pintoresca escalera. Llegué a la primer plataforma y luego a la segunda que es enorme, para finalmente subir a la estructura que la corona, la vista es espléndida y diferente a las que había tenido oportunidad de presenciar en éste viaje, la ciudad de Izamal rodeada de selva baja, el horizonte desprovisto de ondulaciones, exceptuando algunas estructuras mayas a lo lejos  (probablemente el sitio de Aké, el cual no visité), y al frente el convento y la estructura Itzamatul, en una mancha verde entre las casas. Dicha estructura fue mi siguiente punto visitado, es un basamento mucho más pequeño que el anterior, pero desde su cima la vista de Kinich Kak Moo es majestuosa, la mejor de la ciudad a mi gusto. Según el mapa que tenía en una revista de arqueología mexicana, había una estructura llamada conejo a unas calles de ahí, pero en un primer intento no la encontré, yendo a parar a la parte trasera del convento, que es igualmente impresionante que el frente. Decidí pasar por la estructura Habuc antes de volver a la búsqueda de conejo, en Habuc hay una plataforma no muy alta con construcciones en la parte superior, y se pueden apreciar restos de habitaciones. Comprobé después que a mi mapa le faltaba una calle, y llegué finalmente a conejo, que es una plataforma baja y en la cual no hay muchos vestigios que permitan reconocer su función o su disposición. 

Estructura Chaltunhá
Para terminar mi recorrido, caminé hasta las afueras de la ciudad, ya en campos de cultivo, para encontrar la estructura Chaltunhá, que es algo así como un Kinich Kak Moo a escala, pues es una plataforma coronada por una estructura piramidal, pero mucho más pequeña que aquella otra. Regresé al centro y caminé por ahí un rato hasta las 11, cuando salí de regreso a Mérida.

Calificaciónes:
Tamaño: 9, es un sitio realmente enorme, pero fue cubierto en su mayoría por la moderna ciudad, sin embargo su arquitectura megalítica se ha conservado dejando grandes edificios distribuídos por todo el trazo actual.
Accesibilidad: 10, Se puede llegar caminando o en calesa a todos los edificios recorriendo las calles.
General: 9, Es un sitio digno de ver, cuyo tamaño es espectacular, y el pueblo de Izmal es hermoso.