Mostrando entradas con la etiqueta Yaxcabá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yaxcabá. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de junio de 2017

Viaje a Yucatán y Campeche pt. 6. Yaxuná

Yaxcabá
Después de nuestra rápida pero absolutamente satisfactoria visita en Ikil, volvimos a tomar rumbo a Yaxcabá, donde nos detuvimos un momento para tomar una fotografía del centro; es un poblado pequeño pero más bonito de lo que me esperaba, con su iglesia colonial al centro y los alrededores llenos de pequeñas casas de palma con planta oval tal y como se han construido desde hace milenios.

Justo ahí nos desviamos y seguimos rumbo a Kankabdzonot, que si no me equivoco significa cenote en la tierra roja. Nuevamente nos detuvimos en su centro a tomar una foto y seguimos adelante; éste poblado es aún más pequeño y en su centro está el entronque rumbo a Yaxunáh, que es más grande, tiene un cenote y un museo en su centro además de un enorme sitio prehispánico en sus márgenes, en solo unos minutos llegamos hasta ahí.

Kankabdzonot
No paramos en Yaxunáh, seguimos hasta la zona arqueológica, cuyo nombre se escribe sin la h del final. Una vez que estuvimos frente a los edificios prehispánicos alguna vez excavados arqueológicamente, hoy muy descuidados y cubiertos de maleza, nos dispusimos a buscar el inicio del gran sacbé "camino blanco" de 100 km que inicia ahí rumbo al sitio de Cobá en Quintana Roo; dicho camino es el mayor en su tipo y cruza por numerosos grupos de ruinas y queríamos visitar los más cercanos. 

Mientras afilábamos el machete y nos preparábamos para marchar en un camino complicado pasó un grupo de extranjeros con un guía local a quienes saludamos y preguntamos un poco sobre lo que buscábamos, el guía nos indicó que esperáramos un momento y regresaría con nosotros. Para nuestra mala suerte nos indicó que los sitios que queríamos buscar estaban en investigación y que luego de haber excavado un poco los habían vuelto a enterrar por lo que no habría mucho que ver, así que decidimos visitar solamente el sitio principal de Yaxuná.

Edificio en la plaza central de Yaxuná
Éste lugar alguna vez fue el más grande e importante de la zona y es anterior al cercano Chichén Itzá. Sin embargo éste último sitio entró en conflicto con Yaxuná y terminó por destruirlo y por realizar una matanza de la realeza del lugar, cuya tumba fue encontrada en uno de los edificios principales.

El área donde dejamos el carro y comenzamos a caminar está justo frente a una rampa donde comienza el sacbé del que hablé y tiene una serie de estructuras de mediano tamaño en una plaza enorme. Uno de ellos es circular, también hay un juego de pelota y algunos edificios residenciales. Uno de éstos últimos presenta decoraciones de columnillas muy parecidas a las de la zona Puuc que ya habíamos visitado en días anteriores, ésto a pesar de encontrarnos bastante distantes de aquellos lugares. En los alrededores existen algunos montículos de enorme tamaño, sobre todo en el lado sur donde parece haber un cerro pero en realidad es un edificio prehispánico de planta bastante alargada.

Edificio Popolná
Del otro lado de la plaza de donde se encuentra el gran montículo se encuentra la acrópolis norte, donde hay tres grandes basamentos piramidales, dos de ellos con arquitectura visible: el del lado norte que dejamos para el final y el del oriente, llamado "Popolná" o casa de la estera por sus decoraciones que tienen forma de "x" y que representan el tapete sobre el que se sentaban los gobernantes. Además de éste tipo de ornamentos se encuentran ahí relieves de columnillas, rostros de deidades e incluso personajes sentados en postura de flor de loto, es sin duda el edificio más bonito de Yaxuná.

Detalle del Popolná
Para terminar el recorrido por éste sitio nos dirigimos al edificio del norte, que muestra su gran escalinata liberada de maleza. Yo ya había estado antes en Yaxuná pero ahora podía ver mejor los detalles de los edificios pues la vez anterior estaba sumamente crecida la hierba, ahora estaba mucho más rala y seca.

La gran escalinata pareciera no llegar a ninguna parte pues finaliza en un gran hueco y debajo de ella se observan restos de habitaciones, ésto es porque en una época temprana el edificio era mas bajo y los cuartos que se observan eran su cúspide pero mas tarde se cubrieron para hacerlo más alto y fue entonces que se construyó la escalinata, pero la cima de ésta etapa quedó destruida y por eso no se observa actualmente. 

Restos de habitaciones
Después de pasar éstas habitaciones llegamos a su parte trasera y ahí había un hueco en la pared en donde una puerta de madera cerraba el paso, sobre ella se encuentra la cima actual del montículo y también ahí hay una escotilla que está cerrada con candado y algunos huecos donde se puede observar que existe una cámara cerrada. Ésta cámara la ví la primera vez que visité Yaxuná y de inmediato sospeché que se trataba de la tumba real donde se encontraron los restos de la matanza que provocó Chichén Itzá.

El guía local que conocimos al llegar estaba con nosotros y resultó ser un líder de los comuneros de la zona, por lo que le pedimos permiso para entrar a la cámara y nos lo otorgó, una vez ahí pudimos ver que en un rincón hay una pequeña entrada que lleva a una serie de pasajes donde a penas cabe una persona, es ahí donde en realidad se encontraron los restos humanos de la tumba.

Tumba real de Yaxuná
Nuestro acompañante estuvo ahí cuando se realizó la excavación y nos contó un poco sobre como había sido el descubrimiento, pues al estar desenterrando los cuartos que están antes de la tumba se dieron cuenta de que había cámaras subterráneas y finalmente se encontraron con restos humanos.

Luego de salir de ahí completamente cubiertos de una fina arena blanca, subimos a lo más alto del edificio y desde ahí podíamos ver torres de telefonía que se encuentran en el pueblo de Pisté, a 2 o 3 km de Chichén Itzá. Podíamos darnos una idea de lo cercanas que eran éstas dos ciudades mayas y como debió ser difícil para Yaxuná lidiar con el poderoso y belicoso vecino que tenía en sus últimos tiempos.

El día avanzaba rápidamente por lo que debíamos decidir a dónde nos dirigiríamos, habíamos reservado una habitación de hotel en Tizimín, por lo que habríamos de dirigirnos primero a Valladolid. Julio nunca había estado en Ek Balam, que se encuentra muy cerca de ésta última así que decidimos acompañarlo a conocer la bella urbe del oriente del mayab.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Viaje a Yucatán y Campeche pt. 5. Xtohil e Ikil

Estructura en Xtohil
Empezamos el cuarto día de nuestro viaje salimos de Mérida con el equipaje en la cajuela del carro pues no había cupo en el hotel donde estábamos y pensábamos hospedarnos en otra parte del estado aquella noche. 

Ya que en los días anteriores fracasó el plan de que Xkipché fuera el sitio número 400 de Eduardo, tocó en suerte que éste número lo alcanzara en un sitio que no prometía prácticamente nada. Íbamos rumbo a Yaxcabá y de pronto pasamos junto a algunos montículos de buen tamaño, pero Julio que ya había estado ahí sabía que había una estructura excavada cerca aunque no pudimos verla entre la maleza a pesar de hallarse a pocos metros de la carretera, tuvimos que regresar por el camino cuando nos convencimos de habernos pasado y luego de regresar de nuevo en el sentido original al fín alcanzamos a ver las piedras entre la vegetación. Aunque nos pareció que el centro del sitio de Xtohil estaba unos metros atrás, ahí vimos una estructura pequeña que tenía en pie a penas algunos muros muy dañados y podía verse el espacio que ocupaba un cuarto mientras que la parte trasera seguía en ruinas convertida en montículo.
Montículos de Xtohil

Julio se esmeró en limpiar ésta pequeña estructura con el machete y luego de ello felicitamos a Eduardo por sus cuatro centenas de sitios mayas visitados pero como lo que había que ver ahí era poco, unos momentos después regresábamos por la carretera para observar los grandes montículos. En un campo despejado de árboles habían tres o más de ellos con alturas que rondaban los 5 metros, y frente a éste espacio abierto, entre un manchón de selva se veían grandes plataformas y restos de edificios más grandes. En uno de ellos encontramos pocos vestigios de paredes y nada mas, toda la arquitectura del sitio había caído en completa ruina a excepción de la habitación que vimos primero.

Escalinata volada sobre bóveda maya en Ikil
Volvimos a subir al auto para ir hasta Yaxuná, un sitio arqueológico que alguna vez estuvo abierto al público, yo sabía que íbamos a pasar muy cerca de otro lugar llamado Ikil, el cual Julio y Eduardo ya conocían, así que les pedí que nos detuviéramos ahí un rato. Su respuesta fue que no recordaban bien donde había que entrar pero que lo podíamos intentar, sin embargo les dí la sorpresa de que yo sabía exactamente su ubicación, así que sin ningún problema dimos con la terracería que conduce hasta ahí.

Dejamos el carro y avanzamos caminando los últimos metros, mis compañeros me decían que me preparara para ver un sitio increíble y sus palabras se quedaron cortas ante lo que vimos ahí: luego de una curva en el sendero dimos de lleno con una mole enorme que roza los 40 m de alto, era la estructura no abierta al público más grande que hubiera visto en todos mis viajes y aunque yo me imaginé que tendría una pendiente similar al castillo de Kukulcán en Chichén Itzá, ésta era mucho más pronunciada, tanto que me recordaba a la del templo I de Tikal. 
Entrada al templo superior de Ikil

La inclinación era tal que la subida es muy peligrosa, no crecen tantos árboles sobre los que pudiéramos sostenernos, la tierra que cubre el montículo es resbalosa y cualquier piedra que rueda llega sin problema hasta la base alcanzando gran velocidad, con lo que un golpe podría ocasionar serias lesiones y ¡qué decir de la caída si llegáramos a rodar cuesta abajo!.

A penas habíamos subido un poco cuando me mostraron un falso arco maya que pasaba por debajo de una rampa que reconocí como una escalinata, en otro de los costados había una más y más arriba otras; ya cerca de la cima ví la esquina de un templo o de un cuerpo del basamento construida con grandes piedras redondeadas.
Restos del templo superior del Ikil

Ya arriba pude darme una idea más real de cómo era el edificio: vimos restos de una pared que rodeaba el templo superior y una mole central que parecía ser maciza, al rodearla pude ver que tenía entradas en dos de sus lados; la pared externa por uno de sus costados conservaba una entrada diferente a todas las que había visto en la zona maya pues sus piedras eran enormes y tenía forma trapezoidal, algo que me recordó a las construcciones incas que había visto en Perú un mes antes; en dos de los otros lados pude apreciar que existieron entradas similares aunque ya derrumbadas y en el restante un pórtico con tres accesos que a penas se mantenían tambaleantes al borde del tremendo talud. Una vez visto todo ésto llegué a la conclusión de que el templo superior debió ser muy parecido al de Chichén Itzá, pues su planta era casi idéntica con sus entradas a los cuatro puntos cardinales y un pórtico en la principal; además de un pasillo que rodea a la habitación central cuadrada. Otra cosa que ví desde ahí es que frente a cada acceso existía una escalinata igual a las demás, con dos o tres arcos que las atravezaban por debajo en cada una. 
Pórtico del templo superior de Ikil

Éste enorme templo es superior en altura a aquél de Chichén Itzá y me pareció bastante particular por sus características únicas que parecían mezclar al famoso sitio Yucateco con los del Petén de Guatemala, además de sus extrañas escalinatas; todo lo anterior me hizo lamentar que no se haya estudiado hasta ahora gran cosa del sitio de Ikil pues debió ser muy importante teniendo una estructura de ese tamaño. 

La bajada fue aún más difícil que el ascenso pero logramos llegar sanos y salvos al piso; una vez ahí perdimos por unos instantes la orientación para llegar al sendero y tuvimos que atravezar un pequeño espacio de selva bastante complicado de pasar pero finalmente regresamos al auto y seguimos con el rumbo original con la esperanza de visitar algunos sitios desconocidos para los tres...