Por la mañana salimos a un pequeño recorrido apenas a 3 km de nuestro hotel, nuestro objetivo era recorrer el enigmático sitio de Sacpetén, del cual Julio y yo habíamos leído bastante, sin saber a ciencia cierta lo que se podría encontrar ahí. Fuimos en el carro y decidimos no llevar nuestro equipaje para tener menos peso. El camino no era tan bueno como el día anterior, se trataba de una terracería con muchas subidas y bajadas; sobre todo al final, nos encontramos con descensos tan fuertes que temimos que el auto no pudiera subirlas en el retorno. Decidimos bajarnos y Julio hizo la maniobra de regresar en reversa hasta una sección relativamente plana.
Tuvimos que regresar por esa gran subida para bajar agua del carro, y yo también necesitaba la cámara y el dron. Caminamos el último tramo y nos encontramos con una reja que impedía el paso a una sección que es propiedad de un hotel, mientras que al otro lado se encuentra un parque municipal que consiste en una serie de senderos entre la selva.
Estela lisa en Sacpetén
El sitio arqueológico de Sacpetén estuvo ocupado principalmente en el Posclásico y en la época de contacto, ya que la región no fue conquistada sino hasta 1697 y luego fue abandonada. Se trata de una península en la laguna del mismo nombre, la cual cuenta con dos pequeños cuerpos de agua y con un itzmo estrecho que la comunica con tierra; ahí se construyó un foso y una serie de grandes muros defensivos que impedían el libre paso al antiguo asentamiento.
De dichos muros ya no queda arquitectura visible, subimos sobre ellos con dificultad por la pendiente, pero de inmediato llegamos a un montículo de regular tamaño. Nada se veía que indicara la forma del edificio, por lo que seguimos adelante. Ascendimos por un par de plazas escalonadas que también tenían otros edificios arruinados por completo y en la parte más alta de la península nos encontramos con una plaza que tenía alrededor unos montículos alargados que en lugares parecidos han sido identificados como casa del consejo, un lugar donde se reunían quienes estaban a cargo del asentamiento, ya que en tiempos tardíos no había un gobernante que tomara todas las decisiones. Estas construcciones no conservaban piedras de revestimiento, pero la forma de los montículos aún dejaba ver que tenían dos cuerpos y unas anchas escalinatas.
Estructura circular en Sacpetén
Ya de bajada, pensando que no habríamos de encontrar ningún vestigio de arquitectura en pie, estuve revisando un poco más los conjuntos que pasábamos, por ello pude encontrar una estela lisa en un grupo intermedio. Finalmente, al llegar a los muros defensivos de la entrada, pudimos encontrar un paso menos difícil en el lado poniente, donde tal vez estuvo el acceso original, ya que la pendiente era mucho menor. En un costado de esa especie de rampa que pudo ser anteriormente una escalinata, encontramos una rara edificación que estaba sobre una pequeña plataforma bien visible sobre el talud. Al centro tenía un recinto pequeño y de forma circular, con una hilera de piedras en su base, como formando la boca de un pozo. No pudimos identificar la función de esta estructura y Eduardo y yo tuvimos un primer debate sobre si era arquitectura maya o no, yo argumentaba a favor porque me parecía muy poco probable que los españoles hubieran construido algo en ese lugar y Eduardo en contra porque nunca había visto algo como eso. Antes de irnos volé el dron, obteniendo unas tomas sumamente bellas de la laguna y la península con sus ojos de agua. Finalmente regresamos al auto, nuevamente caminando por el empinado camino, esto más tarde haría mella, sobre todo en Julio.
Decidimos pasar a comprar helados y agua a la tienda cercana al hotel y seguir de largo hacia El Chal. Este es un importante sitio a 60 km de distancia desde El Remate, donde nos encontrábamos. Llegamos hasta el poblado del mismo nombre y tomamos algunas calles, en parte sin pavimentar, hasta llegar a la cercanía del sitio arqueológico, inmediatamente al sur de las casas actuales. Primero equivocamos el rumbo porque no sabíamos dónde era la entrada, pero luego de regresar un poco, nos encontramos con el acceso,
Estela en El Chal
El recorrido es un circuito, pasando primero por la plaza principal, ahí se encuentran varias estelas y altares erosionados pero que aún muestran algunos grabados. La número 4 está de pie y todavía se alcanzan a distinguir levemente los personajes que fueron plasmados en sus dos caras principales, además de glifos laterales. Al sur hay una gran acrópolis que recorrí sorprendido por la monumentalidad inesperada de este sitio. Me encontré con dos plataformas masivas con numerosos edificios, aunque no encontré más que una pequeña sección de muro en pie. Días más tarde nos dijeron que ahí había restos de una bóveda al menos, pero no pude verla por ningún lado.
Bajé por otra plaza al suroeste, ahí habían algunos fragmentos de estelas borradas y montículos. Finalmente regresamos al principio; yo quise encontrar el juego de pelota pero estaba en una sección muy llena de maleza. Julio tardó tomando fotografías, por lo que tuve tiempo de regresar a un costado de la Acrópolis para encontrar otra estela tirada, aunque tampoco mostraba relieves visibles
Después de que todos llegamos de nuevo al punto de inicio, nos apresuramos a regresar a El Remate, porque se acercaba el tiempo de entregar la habitación de nuestro hotel. En el camino un motociclista se atravesó en un cruce sin mirar, estuvo a punto de golpear el auto de Julio o, aún peor, un tráiler que pasaba por el otro carril. Estuvo muy cerca de ser una tragedia, pero milagrosamente el imprudente conductor de la motocicleta no tocó a nadie. Con ese susto llegamos a El Remate, entregamos las llaves de la habitación un poco tarde y cargamos nuestro equipaje, aún faltaba un par de visitas en el día.
Nuestra salida de Yaxhom a Labná para pasar al baño y visitar el sitio fue inútil, a pesar de que eran ya más de las 9 de la mañana nos encontramos con el camino cerrado pues aún no estaban ahí los custodios. Nos detuvimos solo un minuto y decidí mejor ir a Loltún y aprovechar para intentar hacer el recorrido guiado de las 9:30. Nuevamente quedó pendiente Labná pues ni siquiera tengo un vídeo de la única ocasión en que estuve ahí en el 2012.
Llegamos hasta ahí 5 minutos antes de que comenzara la visita guiada (pues no se puede entrar solos), pasamos rápidamente al baño y compramos los boletos. Mientras esperaba a Adriana me puse a observar los monumentos de Yaxhom que se encuentran ahí, se trata de dos jambas o estelas con una fila de glifos cada una, además de ello hay un enorme falo de piedra y un disco con una cara de perfil que según sé proceden directamente de Loltún o de sus alrededores.
Adriana llegó corriendo para entrar, yo tenía guardados los boletos y justo entonces no pude encontrarlos en mis múltiples bolsas, estuve corriendo buscándolos por el suelo; la gente ya había entrado e incluso cerraron la reja cuando me acerqué al guardia y le dije lo que pasaba, por suerte nos permitió pasar... los boletos estaban pegados a la pantalla de mi celular.
Petrograbado de la entrada
Alcanzamos al grupo cuando terminaba la explicación del petrograbado de la entrada y a penas nos dio tiempo de verlo un momento y fotografiarlo a detalle. Se trata de una figura humana de gran tamaño que parece ser un guerrero ataviado para la batalla, está mirando hacia la izquierda y parece tener la rodilla del lado derecho doblada sobre el suelo. Yo había visitado el lugar en el 2000 pero no tenía ninguna buena fotografía, así que no recordaba prácticamente nada; sé que la ocupación es antiquísima pues hubo personas habitando la gruta desde la prehistoria. El petrograbado de la entrada es un elemento antiguo pues data del preclásico.
Tuvimos que apresurarnos para volver a alcanzar a los demás en la entrada de la cueva, ahí nos indicaron que no debíamos retrasarnos puesto que la iluminación se iba apagando conforme se avanzaba, yo traía una gran linterna de tipo minero pero al no conocer el camino preferí no arriesgarme.
La gruta me pareció más pequeña que lo que recordaba, sin embargo las salas que la forman son impresionantes, llenas de estalactitas y estalagmitas que en algunos puntos incluso se unen formando columnas, dos de ellas son peculiares pues al golpearlas resuenan de una manera que recuerda el nombre de Lol-tún.
Yo no recordaba que hubiera luces de colores pero en algunos puntos vimos que a momentos la iluminación cambiaba de tono, lo cual siempre da un aspecto hermoso a las formaciones rocosas, eso es algo que ya había visto alguna vez en los cenotes de Dzitnup, cerca de Valladolid.
Pasaje en la gruta
Todo el tiempo estuve adelantándome y atrasándome para colocar mi cámara sobre las rocas e intentar tomar fotos con larga exposición para que se pudiera apreciar algo, ya 19 años antes había intentado tomar capturas con mi vieja cámara de rollo y el resultado había sido un desastre, ésta vez fue diferente.
Pasamos por zonas que ya no estaban en mi memoria:
Una cámara donde había una vasija de barro en forma de cabeza sobre una gran roca, otra donde se habían encontrado entierros, entre ellos el de un niño y finalmente una donde había impresiones de manos rojas en la pared, algo que sí recordaba aún.
Después de ello llegamos a una gran sala con orificios que dejaban entrar la luz del exterior y las raíces de la vegetación de la superficie, es el punto que más me gusta de Loltún y me apresuré a fotografiarlo. Fue una tremenda sorpresa que luego de voltear a una pared me encontré conque tenía petrograbados.
Petrograbados en la gruta
Estos últimos tenían formas abstractas y por más que buscamos no encontramos qué era lo que representaban, estaban bastante claros, justo atrás de una gran roca que aproveché para colocar mi cámara.
Nuevamente nos quedamos atrás del grupo pero ya no fue muy difícil alcanzarlo pues estábamos llegando a la parte final del recorrido. Ahí vimos una serie de terrazas artificiales que fueron construidas en la época de la guerra de castas, los indígenas sublevados usaron Loltún como un refugio y construyeron trincheras en una sección profunda que da a una pared muy empinada que finalmente da a la salida.
Ascendimos por ese lado y al poco tiempo estábamos afuera, aún teníamos mucho tiempo para recorrer más sitios pero las vueltas extra que dimos habían reducido nuestra carga de gasolina y no queríamos quedar varados en una terracería; regresamos hasta Oxkutzcab a la gasolinera más cercana y luego emprendimos el retorno para seguir adelante.