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jueves, 2 de mayo de 2019

Viaje al Puuc Pt. 19. Akil y Chacmultún, Yucatán; cena de año nuevo

Akil desde la calle
Llegamos a Akil un poco antes de la cita con Nelson, quien me mandó un mensaje para preguntarme dónde me encontraba y por poco me confundía con otra persona que estaba también sentada en la plaza central del lugar. Llegó junto con otra joven en su moto y nos preguntó si queríamos ir caminando al sitio cercano o iríamos por el auto, escogimos la primera opción y luego de un pequeño trecho nos mostró un enorme montículo que se veía detrás de unas casas.

Preguntamos a uno de los lugareños si había forma de que nos dejaran pasar a ver la estructura y nos respondió que aquel basamento estaba en el terreno de una casa del otro lado de la manzana por lo que fuimos a rodear la cuadra, conforme avanzábamos podíamos notar que nos encontrábamos ante un edificio sumamente grande que incluso en algunas partes colindaba directamente con la calle. Pudimos ver que era una gigantesca plataforma y divisamos otros montículos en su contorno, me sorprendió bastante la magnitud de los vestigios y no podía creer que se encontraran en el centro de Akil y no hubiera sabido nada de ellos antes.
Montículo sobre la plataforma

Llegamos a la entrada de una casa muy humilde que se encontraba al borde de la gran plataforma, algunas personas se encontraban a unos metros y de entre ellas pregunté a una señora si había forma de conseguir permiso para entrar; ella me dijo que la casita que veíamos pertenecía a su madre que era una persona de avanzada edad y carácter fuerte pero al no encontrarse ahí, mi interlocutora nos acompañó a ver la parte alta del edificio.

Nos encontramos con una tradicional casa maya y algunos corrales con animales, todo estaba sobre el montículo y nos pareció que dichas construcciones no habían afectado significativamente la estructura, al ver más allá de eso nos encontramos con una plaza de gran tamaño y en su contorno sobresalían 4 o 5 montículos que por ese lado no parecían muy altos pero que en sus lados que daban al nivel de la calle tenían 15 o más metros de elevación.
Plaza de Akil entre la maleza

Subimos a dos de estos basamentos y cada vez nos sorprendía más el tamaño de la enorme edificación sobre la que nos encontrábamos, la señora que nos acompañaba nos contó que su familia había vivido ahí por mucho tiempo, algo que ha pasado en muchos sitios mayas que han sido tragados por poblaciones actuales. Supimos también problemas con los habitantes del otro extremo de la construcción pues habían arrazado partes del edificio y luego de bajar a la calle pudimos comprobarlo nosotros mismos: vimos incluso una casa donde habían destruido completamente la mitad de un gran montículo y las piedras blanquecinas nos indicaban que aquello había sucedido muy recientemente. 

En los patios de algunas casas vimos piezas de decoración que debieron encontrarse en los edificios prehispánicos y más tarde supimos de la existencia de una pared con adornos aún en pie pero que no visitamos.
Chacmultún

Nos despedimos de Nelson deseándole un feliz año nuevo y se me ocurrió terminar el año en un último sitio, nos dirigimos rápidamente a Chacmultún y llegamos justo a tiempo para que Adriana recorriera el grupo central.

Como el horario de visita ya había terminado decidí quedarme en la entrada que estaba desierta para pedir permiso de recorrer el lugar si pasaba el custodio, eso no sucedió pero si llegó una familia que vive un poco más adelante sobre el camino, les pregunté si estaba bien que observáramos el último atardecer desde el grupo más elevado del lugar y me dijeron que no habría ningún problema.

Subí a la plataforma del grupo central para alcanzar a Adriana y estuvimos ahí solamente unos minutos pues el horizonte comenzaba a tornarse rojizo, regresamos al carro y lo llevamos hasta la base de la colina que sostiene el grupo Xethpol, elegí ese lugar porque mira directamente al poniente y tiene una buena altura sobre el nivel del valle.
Grupo Xethpol

Mientras ascendíamos pude ver que los últimos rayos de sol iluminaban con tonos rojizos el edificio principal del lugar, noté que pronto se vería el último destello así que tuve que subir corriendo, Adriana se quedó un poco atrás por lo que al llegar estuve solo por un momento suficientemente largo para preparar mi cámara y acomodarme para observar. Cuando estuvimos ya los dos arriba el sol estaba comenzando a ocultarse así que llegamos justo a tiempo. 

Estuve tomando fotos y video hasta que el atardecer del último día del 2018 terminó, con unos minutos de luz todavía fuimos a recorrer brevemente los otros edificios del grupo Xethpol y luego regresamos al auto para hacer otro largo recorrido pues nos habíamos puesto de acuerdo con nuestros amigos Nubia y Balta para vernos en el poblado de Santa Elena con Julio y Eduardo, quienes ese día debían llegar hasta ahí luego de un largo recorrido que comenzaron varios días antes que nosotros.
El atardecer en Chacmultún

Yo pensaba ir hacia Xul para luego llegar a la ruta Puuc por el poblado de Cooperativa pero en algún momento me equivoqué y terminamos saliendo hacia Tekax así que de ahí pasamos a Akil y luego a Cooperativa, seguimos toda la ruta Puuc y llegamos a nuestro destino. 

Julio, Eduardo y su novia Mónica ya nos esperaban para cenar, al llegar nos llevamos una sorpresa desagradable pues Eduardo se había lastimado la rodilla severamente y ni siquiera podía levantarse de la silla pues doblar la pierna era imposible por la inflamación. Todos sus planes se habían alterado por ello y decidimos que al día siguiente mientras él iba al médico, Julio nos acompañaría en nuestro primer recorrido del año y seguiría con nosotros hasta volvernos a encontrar en Mérida dos días más tarde.

Poco después llegaron Balta y Nubia y estuvimos ahí varias horas platicando y cenando, fue la tercera vez consecutiva que recibía el año en la zona maya con amigos y a pesar de que aún no era media noche estuvo bastante bien. Nos despedimos pues Balta y Nubia regresarían a Mérida mientras Adriana y yo todavía teníamos una noche reservada en Oxkutzcab, Julio ya tenía habitación en Santa Elena así que acordamos pasar por él temprano. Eran mas de las 11 de la noche y manejé por las estrechas carreteras de la zona para regresar, justo antes de las 12 llegamos al hotel y nos dijeron que de haber tardado un poco más hubiera sido imposible pasar pues se acostumbra quemar unos muñecos que representan el año nuevo y que están llenos de cuetes, para ello se cierran las calles. Habíamos visto todo ese día a esos muñecos colocados como sentados afuera de las casas, nos estuvimos preguntando la razón por la que estaban ahí y recién entonces lo supimos. Así comenzaba el 2019 y aún había bastantes sitios qué recorrer antes del final del viaje.

sábado, 27 de abril de 2019

Viaje al Puuc pt. 18. Mayapán y la estructura de Xiol, Yucatán

Vista desde el templo del pescador
Después del recorrido por Acanceh nos dirigimos al sur por la carretera a Peto, queríamos llegar al otro sitio arqueológico abierto al público que se encuentra sobre dicho camino: Mayapán. 

Avanzamos varios kilómetros hasta que me pareció que habíamos recorrido demasiado sin llegar, todo el tiempo estuve buscando algún señalamiento del sitio pero no encontramos ninguno. Dimos vuelta en U en el primer retorno y regresamos por un rato, en el lado contrario si vimos un letrero y nuevamente tuvimos que entrar en un retorno para llegar a la desviación que lleva al lugar.

Me sorprendió encontrar bastantes turistas en Mayapán, cuando estuve ahí con Julio en el 2013 tuvimos el sitio totalmente para nosotros pero ahora veía pasar gente una y otra vez, asimismo en el edificio principal distinguía personas todo el tiempo, algo que no me gustó mucho pues prefiero las fotos libres de personas. Pero dejando de lado las fotografías, me alegra que el turismo llegue a lugares distintos de Chichén Itzá.
Estructuras del lado oriente de Mayapán

Mayapán es uno de mis sitios favoritos porque es bastante compacto y desde cualquiera de los edificios grandes se puede tener una vista casi completa al área excavada con una gran cantidad de estructuras colocadas una tras otra y todo enmarcado por la selva que rodea la zona abierta al público.

Seguimos la misma ruta que en mi visita anterior, comenzando con el templo del pescador, en el cual se encontró una gran pintura con motivos acuáticos, entre ellos una persona nadando y un cocodrilo maniatado. 

De ahí pasamos a la plaza del lado oriental del sitio, rodeada de plataformas alargadas que sostenían salas hipóstilas. Al centro de los patios se encuentran templos de pequeño tamaño con sus basamentos de varios cuerpos y pequeños templos en la parte superior.
Vista desde el castillo

Entramos por un sendero al extremo oriental del sitio y llegamos a un edificio con basamento rectangular y templo circular, en un costado se encuentra una estela con un personaje algo dañado. Desde ahí regresamos a la parte central y nos dirigimos al observatorio: Un gran edificio con templo circular, en un costado hay dos mascarones del dios de la lluvia; ahí estuve un buen rato tomando fotografías desde todos los ángulos posibles para hacer un modelo en 3d de uno de ellos.

Recorrimos unas salas que contienen banquetas sobre las cuales hay una serie de murales que muestran elementos circulares rodeados de personajes, todo ello policromado. Subimos al templo circular del Observatorio y entramos para ver sus altísimas bóvedas que forman un pasillo a lo largo de todo el perímetro interior del edificio y que se comunican con el exterior por medio de cuatro puertas colocadas hacia los puntos cardinales.
El Castillo

Lo siguiente fue subir hasta la cima del Castillo de Kukulcán, el edificio principal de Mayapán que es como un modelo en pequeño del edificio homónimo de Chichén Itzá. Desde ahí se tiene una vista espectacular de los alrededores.

Bajamos por el lado poniente del edificio y recorrimos una serie de plazas por ese lado hasta llegar al templo de los guerreros, desde ahí se tiene la que para mí es la mejor vista del sitio así que nos detuvimos un rato para fotografiar.

Por último recorrimos la plaza norte para llegar a nuestro punto de partida en la caseta de servicios y regresar al auto.

Tomamos el camino de regreso a Oxkutzcab, pero en lugar de ir hacia allá nos dirigíamos a Akil, yo había contactado a un seguidor de mi página de facebook y habíamos quedado de ir a visitar un sitio en dicho poblado.
Vista desde el templo de los guerreros

Seguimos por la misma carretera hasta salir en la desviación que por un lado lleva a Akil y a Oxkutzcab y por el otro a Teabo, ahí vimos de nuevo lo que parecía un edificio maya bajo el puente (ya en algún capítulo anterior había dicho que lo vimos cuando regresamos de Yo'okop). Esta vez pude ver que había una placa frente a él y me dio mucha curiosidad saber de qué se trataba así que paramos en una tienda que está en frente y regresamos caminando.

Fue una gran sorpresa ver que lo que ahí se encontraba era un pequeño edificio maya original, la placa decía que la estructura pertenecía al sitio de Xiol y que había sido transladada ahí para reconstruirla piedra por piedra al ampliar la carretera; lo más extraordinario es que su lugar de origen estaba a más de 70 km de distancia.

Frente a nosotros se encontraba una pequeña base moderna sobre la cual se colocó la estructura, de ella solamente se conservaban las bases de los muros de una sola habitación, sin embargo presentaba una serie de adornos en las esquinas y en la primera hilera de piedras.
Estructura de Xiol

Todavía ocurrió otro hecho curioso mientras estábamos ahí: yo estaba terminando de grabar un vídeo cuando alguien me preguntó si era de verdad la estructura, respondí afirmativamente y quien había preguntado saludó a Adriana preguntándole si no lo reconocía. Se trataba de Joan Esbel, quien había estado en contacto con ella por algún tiempo en facebook y que uno o dos días antes me había mandado una solicitud de amistad. Nos vio mientras pasaba en su auto y paró a saludarnos.

Luego de conversar un rato, volvimos al auto y seguimos hasta Akil, íbamos a visitar los últimos sitios del año.

viernes, 19 de abril de 2019

Viaje al Puuc Pt. 16. Xcorralché, Yucatán

Habitaciones semidestruidas
Desde Lagarto-Xlabpak avanzamos unos cuantos kilómetros hasta llegar a una zona de cultivos que tenía varias terracerías que la cruzaban, bajé la velocidad y estuvimos revisando cada entrada para escoger en cual dar vuelta, ninguna me pareció buena opción así que seguimos hasta otra que según mis mapas llegaba a dos grupos arquitectónicos de Xcorralché después de serpentear un poco. Cabe decir que dicho sitio tiene también los nombres de Pich Xcorralché y Tabí.

El camino era malo pero pudimos llegar con el auto a más de la mitad de la distancia hasta el grupo principal del sitio, el cual es muy grande; decidimos caminar y visitar solamente el área central pues el calor y el cansancio iban en aumento.

Desde donde comenzamos podíamos ver un área arbolada bastante más elevada que los terrenos cultivados de los alrededores, incluso se distinguía un gran montículo piramidal, el camino en un principio iba directo hacia ahí pero luego se desviaba a la izquierda; intenté buscar un sendero que llegara directamente a esa zona pero me encontré con una cantidad de maleza que era impasable.
Restos de bóveda

Volvimos al camino y nos internamos en el área selvática, avanzamos un poco y nos encontramos con una brecha a nuestra derecha que parecía ir directamente hacia el punto donde vimos el montículo piramidal, entramos por ahí y en muy poco tiempo nos encontramos con una serie de montículos de buen tamaño.

Pudimos ver que las estructuras que estaban frente a nosotros formaban un cuadrángulo que rodeaba una plaza y accedimos a ella por una esquina. Xcorralché no conserva casi ninguna sección de fachada pero si se pueden ver muchos muros en pie y secciones de bóveda aún en su lugar; en esta primera plaza vimos incluso una esquina con gran parte del interior de sus habitaciones en buen estado, aquí y allá se veían partes de bóvedas que aunque no completas daban una buena idea de la distribución que los edificios tuvieron. Justo al final de nuestro recorrido en ésta parte nos encontramos con una franja de decoración externa que era lo único que sobrevivía de todos los muros externos.
Fragmento de decoración externa

Pasamos junto a la franja decorada, la cual consistía en una serie de grecas, y accedimos a otra gran plaza que se encontraba justo al costado del edificio que cerraba el primer patio por ese lado; ahí el panorama era muy similar en tres de sus lados, en cada fragmento de bóveda había grandes panales de avispas así que no nos acercamos mucho a ellos; al centro del patio había una gran oquedad y en un principio pensé que se trataba de la entrada a una cueva pero un vistazo más cercano reveló que se trataba de un gran chultún que estaba parcialmente derrumbado.

En el lado más lejano del cuadrángulo se encontraba un gran edificio que parecía haber tenido dos o tres pisos y por ello era mucho más alto que los anteriores; se veía claramente una escalinata volada que llevaba a su parte alta a pesar de que ningún escalón estaba en su lugar, abajo de ella vimos una cámara alargada que parecía sobrepuesta, lo que nos daba la idea de que tanto la escalera como los pisos superiores fueron añadidos tardíos de la estructura.
Fragmento de estela

Este gran edificio tenía también algunos restos de columnillas que nos indicaban que su decoración era típicamente puuc, asimismo tenía algunas secciones de muro pero ninguna bóveda a parte de la que se encontraba bajo la escalinata volada.

Subí hasta la cima del montículo y estuve tratando de ver lo que había más allá de donde nos encontrábamos, era poco lo que podía distinguir entre la selva pero supuse que había un tercer cuadrángulo a la izquierda. Nos dirigimos hacia ese lado y en efecto nos encontramos con un conjunto más pequeño y mucho más dañado, no se veía ningún resto de arquitectura entre los montículos bajos que estaban cerca. Fue una sorpresa que en aquél rincón tan poco prometedor fue donde nos encontramos con el principal motivo para haber visitado Xcorralché: una serie de monumentos labrados que mostraban inscripciones e incluso figuras humanas y abstractas.
Fragmentos de estelas

Pudimos ver restos de columnas con glifos y algunos bloques muy desgastados que a penas mostraban algunos trazos pero lo principal era una serie de 5 fragmentos de estelas, una de ellas estaba partida en 4 y de la otra solo se encontraba una sección. 
La primera mostraba un gobernante de perfil con líneas de glifos en la parte superior e inferior, en el primer fragmento se encontraba la cabeza, en el segundo el torso y los brazos, el tercero las piernas y el último una parte de los pies y glifos. La segunda estela únicamente tenía las piernas sobre una línea de escritura.

Desde ahí nos dispusimos a regresar pero antes de eso pasamos por el frente del montículo principal que vimos desde lejos, subí hasta su cima a pesar de la dificultad por la gran destrucción y la tremenda inclinación del talud, pude ver segmentos de los cuerpos del edificio y me recordaron a la pirámide del Adivino de Uxmal, los muros que encontré eran todos de forma redondeada y en conjunto alcanzaban una gran altura por lo que seguramente aquí estaba el punto principal de Xcorralché. Luego de bajar regresamos al carro por el mismo camino y en poco tiempo íbamos para la hacienda de Xocnaceh.
Vista desde la Ermita de Tekax

Pasamos a dicho lugar porque hay un sitio maya adentro, sin embargo no encontramos a nadie para pedir permiso y decidimos ir a Tekax para ver el atardecer desde su Ermita, la cual se encuentra en un punto alto que permite ver todo el poblado.

Llegamos hasta ahí luego de seguir un rumbo laberíntico que nos indicó el google maps pero justo a tiempo para ver caer la tarde, subimos al punto más alto y estuvimos ahí un buen rato contemplando, incluso en un momento Adriana me tomó una fotografía y al indicarme que me moviera hacia un costado mi pie derecho se metió en un gran agujero que había en la plancha del piso y caí de forma cómica aunque tuve la suerte de no golpearme con nada.

Un poco después vimos una tormenta acercándose rápidamente y como no teníamos nada con qué cubrirnos bajamos corriendo, sobre todo yo que temía que mi cámara se mojara. La lluvia fue fuerte pero duró menos de 5 minutos. Cenamos en un restaurante al pie de la Ermita y regresamos a Oxkutzcab a descansar.

viernes, 12 de abril de 2019

Viaje al Puuc Pt. 14. Loltún, Yucatán

Disco de piedra
Nuestra salida de Yaxhom a Labná para pasar al baño y visitar el sitio fue inútil, a pesar de que eran ya más de las 9 de la mañana nos encontramos con el camino cerrado pues aún no estaban ahí los custodios. Nos detuvimos solo un minuto y decidí mejor ir a Loltún y aprovechar para intentar hacer el recorrido guiado de las 9:30. Nuevamente quedó pendiente Labná pues ni siquiera tengo un vídeo de la única ocasión en que estuve ahí en el 2012.

Llegamos hasta ahí 5 minutos antes de que comenzara la visita guiada (pues no se puede entrar solos), pasamos rápidamente al baño y compramos los boletos. Mientras esperaba a Adriana me puse a observar los monumentos de Yaxhom que se encuentran ahí, se trata de dos jambas o estelas con una fila de glifos cada una, además de ello hay un enorme falo de piedra y un disco con una cara de perfil que según sé proceden directamente de Loltún o de sus alrededores. 

Adriana llegó corriendo para entrar, yo tenía guardados los boletos y justo entonces no pude encontrarlos en mis múltiples bolsas, estuve corriendo buscándolos por el suelo; la gente ya había entrado e incluso cerraron la reja cuando me acerqué al guardia y le dije lo que pasaba, por suerte nos permitió pasar... los boletos estaban pegados a la pantalla de mi celular.
Petrograbado de la entrada

Alcanzamos al grupo cuando terminaba la explicación del petrograbado de la entrada y a penas nos dio tiempo de verlo un momento y fotografiarlo a detalle. Se trata de una figura humana de gran tamaño que parece ser un guerrero ataviado para la batalla, está mirando hacia la izquierda y parece tener la rodilla del lado derecho doblada sobre el suelo. Yo había visitado el lugar en el 2000 pero no tenía ninguna buena fotografía, así que no recordaba prácticamente nada; sé que la ocupación es antiquísima pues hubo personas habitando la gruta desde la prehistoria. El petrograbado de la entrada es un elemento antiguo pues data del preclásico.

Tuvimos que apresurarnos para volver a alcanzar a los demás en la entrada de la cueva, ahí nos indicaron que no debíamos retrasarnos puesto que la iluminación se iba apagando conforme se avanzaba, yo traía una gran linterna de tipo minero pero al no conocer el camino preferí no arriesgarme.

La gruta me pareció más pequeña que lo que recordaba, sin embargo las salas que la forman son impresionantes, llenas de estalactitas y estalagmitas que en algunos puntos incluso se unen formando columnas, dos de ellas son peculiares pues al golpearlas resuenan de una manera que recuerda el nombre de Lol-tún. 

Yo no recordaba que hubiera luces de colores pero en algunos puntos vimos que a momentos la iluminación cambiaba de tono, lo cual siempre da un aspecto hermoso a las formaciones rocosas, eso es algo que ya había visto alguna vez en los cenotes de Dzitnup, cerca de Valladolid.
Pasaje en la gruta

Todo el tiempo estuve adelantándome y atrasándome para colocar mi cámara sobre las rocas e intentar tomar fotos con larga exposición para que se pudiera apreciar algo, ya 19 años antes había intentado tomar capturas con mi vieja cámara de rollo y el resultado había sido un desastre, ésta vez fue diferente.

Pasamos por zonas que ya no estaban en mi memoria:
Una cámara donde había una vasija de barro en forma de cabeza sobre una gran roca, otra donde se habían encontrado entierros, entre ellos el de un niño y finalmente una donde había impresiones de manos rojas en la pared, algo que sí recordaba aún.

Después de ello llegamos a una gran sala con orificios que dejaban entrar la luz del exterior y las raíces de la vegetación de la superficie, es el punto que más me gusta de Loltún y me apresuré a fotografiarlo. Fue una tremenda sorpresa que luego de voltear a una pared me encontré conque tenía petrograbados. 
Petrograbados en la gruta

Estos últimos tenían formas abstractas y por más que buscamos no encontramos qué era lo que representaban, estaban bastante claros, justo atrás de una gran roca que aproveché para colocar mi cámara.

Nuevamente nos quedamos atrás del grupo pero ya no fue muy difícil alcanzarlo pues estábamos llegando a la parte final del recorrido. Ahí vimos una serie de terrazas artificiales que fueron construidas en la época de la guerra de castas, los indígenas sublevados usaron Loltún como un refugio y construyeron trincheras en una sección profunda que da a una pared muy empinada que finalmente da a la salida.

Ascendimos por ese lado y al poco tiempo estábamos afuera, aún teníamos mucho tiempo para recorrer más sitios pero las vueltas extra que dimos habían reducido nuestra carga de gasolina y no queríamos quedar varados en una terracería; regresamos hasta Oxkutzcab a la gasolinera más cercana y luego emprendimos el retorno para seguir adelante.

sábado, 30 de marzo de 2019

Viaje al Puuc, Pt. 12. Cooperativa, Yucatán

Estructura en el grupo B de Cooperativa
Luego de recorrer la zona sur del puuc yucateco, tomamos el camino de regreso a Oxkutzcab, aunque ya estando cerca paramos en el poblado de Cooperativa pues poco tiempo antes en una conversación con mis amigos exploradores mayas me enteré de que en las cercanías del lugar había al menos dos pequeños edificios en pie. Mi amigo Balta me había proporcionado las ubicaciones de ambos así que decidimos terminar el día visitando el sitio.

Dejamos el carro estacionado en una esquina y comenzamos a caminar hacia un pequeño cerro, al principio no encontramos el camino pero luego de cruzar un área llena de maleza nos encontramos en una enorme área pedregosa que prácticamente no tenía vegetación que nos obstaculizara el paso, estuvimos un buen rato bordeando los manchones de selva que quedaban junto a este gran terreno y por momentos incluso creí que habíamos perdido el rumbo pues no encontrábamos ningún vestigio de edificios prehispánicos.

En un momento vimos un sendero que iba a la cima del cerro que estábamos bordeando, la cual estaba llena de maleza, reconocí ese lugar como el área donde se encuentra el grupo A de Cooperativa, sin embargo ya era tarde y al no tener ningún dato sobre estructuras en pie ahí, decidimos seguir hacia el grupo B. 

Estructura de Cooperativa B
Unos metros más adelante encontramos otro terreno abierto y entramos por ahí; Carlos había sacado su celular para usarlo como GPS y así pudimos ver que estábamos muy cerca del primer edificio que me indicó Balta. A pesar de eso no veíamos ningún resto prehispánico y comenzamos a peinar la zona sin éxito;
me separé de los demás por un momento y luego de buscar unos metros más adelante por fin pude ver un pequeño edificio en un área arbolada pero limpia de maleza que dificultara el paso.

Dejé a los demás observando el lugar y salí corriendo a buscar una segunda estructura en pie que pertenecía al grupo C de Cooperativa; crucé un área enorme y muy pedregosa que no daba mucho problema para caminar, sin embargo por todos lados había manchones de arbustos que imposibilitaban ver más allá de unos metros a la redonda. El edificio debía estar cerca de un camino usado incluso por autos pero por más que intenté abarcar lo más posible, jamás pude encontrar ese camino. Llegué al borde del gran terreno abierto y no pude ver nada, caminé siguiendo el borde de la selva y tampoco tuve suerte. Finalmente decidí regresar con los demás para alcanzar a fotografiar la estructura del grupo B con los últimos rayos de sol del día.

Parte trasera del edificio de Cooperativa B
La vuelta fue muy complicada, había corrido tanto hacia todas las direcciones posibles que aún con la brújula me fue difícil ubicarme, por otro lado no estaba Carlos con su GPS; en un momento pensé que no ubicaría la zona del grupo B y me dispuse a llegar hasta el poblado para regresar desde ahí con mis compañeros pero de pronto me di cuenta que estaba a 20 metros de los demás. Regresé al edificio y pude ver que a pesar de que pareciera una sola habitación muy pequeña, en realidad lo que veíamos era el extremo de una construcción  alargada que tuvo uno o dos cuartos más. Su decoración era sumamente sencilla: la fachada lisa era cortada por una sola moldura incompleta y el friso ya no tenía ninguna piedra de recubrimiento.

Carlos y yo aún teníamos la idea de ir con el GPS del celular a buscar la otra estructura en la oscuridad pero Adriana se negó a ir, yo sabía que sería muy difícil que ella y Paola salieran solas hasta el poblado, así que ahí terminamos la exploración. Regresamos a Oxkutzcab y fuimos a cenar al centro. Para terminar el día estuvimos jugando cartas en una mesa junto a la alberca del hotel... esa noche nos despedimos de Carlos y Paola pues a la mañana siguiente regresarían a Chetumal.

domingo, 24 de marzo de 2019

Viaje al Puuc, Pt. 10. Xkichmook, Yucatán

Lado trasero del palacio
Después de la visita a Rancho Pérez seguimos nuestro camino acercándonos a la región de los Chenes y con ello a una zona donde el estilo constructivo se va haciendo intermedio entre aquella y la zona del Puuc. 

En algún punto dimos vuelta en otra carretera para que pocos kilómetros después nos metiéramos a una terracería que bordeaba unos extensos campos de cultivo que por esos días estaban totalmente desnudos y que dejaban el terreno a expensas del sol, por lo que el calor al caminar por ahí era intenso. Por suerte para nosotros, luego de estacionarnos, la gran brecha que íbamos a caminar apuntaba hacia el lado contrario, subiendo a un cerro de suave pendiente que estaba completamente rodeado de árboles.

A diferencia del sitio anterior, ahora teníamos bastante información sobre el sitio a visitar e incluso un mapa que, aunque era muy viejo y con estilo que parecía incluso victoriano, nos sirvió bastante para ubicar toda la arquitectura en pie de Xkichmook, que es bastante más que la que se conserva en otros lugares cercanos.
Decoraciones en el palacio

Cuando estaba planeando la ruta a seguir para el viaje, no había considerado visitar la región limítrofe con los Chenes; sin embargo en una conversación con mis amigos Eduardo, Julio, Luis, Balta y Roberto, mencionaron a Xkichmook como uno de los sitios más interesantes que varios de ellos habían conocido; luego de eso modifiqué los planes por completo con tal de ir a visitar dicho lugar y se convirtió en el punto principal que Carlos y Paola recorrerían con nosotros.

Xkichmook no nos decepcionó, al contrario, superó todas las expectativas... Caminamos a unos pocos metros por la brecha que ascendía a la parte más alta del cerro y luego dimos de frente con la elegante figura del palacio del sitio. Llegamos por la parte trasera y aún así era impresionante la sobriedad de la pared de los cuartos laterales, la cual tenía una base con columnillas, seguida de la fachada totalmente lisa y luego un friso adornado con grupos de columnas verticales y enmarcado con molduras. A nuestra derecha se veía una saliente muy inclinada que servía de base a una gran habitación que se encontraba sobre la primera hilera de cuartos, a modo de templo sobre un delgado basamento piramidal que aún mostraba parte de los cuerpos que lo conformaban; aquella habitación superior tenía muros más dañados que las de abajo pero aún conservaba en gran parte sus paredes lisas y el friso trasero que mostraba justo en medio un gran mascarón de Chaac con su gran nariz rota, en las esquinas se veían los típicos arreglos de máscaras del mismo tipo puestas una sobre otra, recordándome bastante al bello palacio de Tabasqueño, el cual en su templo superior tiene una fachada zoomorfa completa; en éste caso probablemente no era así, sin embargo la destrucción en el lado delantero del edificio hace imposible saber como era por el frente.
Ala poniente del palacio

Pasamos al lado frontal del edificio y pudimos ver que tenía forma de L invertida con el lado largo bordeando el poniente y el lado corto por el norte de una gran plaza. Dentro de la habitación del extremo derecho del lado norte Carlos pudo ver que había una tapa de bóveda pintada muy claramente, aunque no pudimos distinguir del todo qué era lo representado en ella. Junto a dicho cuarto había uno mas y luego comenzaba un montón de escombros que eran los restos de la escalinata que llevaba al templo superior, mezclada con las piedras que alguna vez formaron la fachada y todo el cuarto frontal de dicho templo, ahí nos dimos cuenta que arriba no era solo una habitación, sino dos alineadas una detrás de otra.

Del lado izquierdo de la escalinata se veía que hubo dos habitaciones alineadas una detrás de otra, a diferencia de las del otro lado que parecían una sola hilera. El cuarto frontal estaba muy destruido pero aún conservaba partes de los muros que junto a lo poco que quedaba visible de la escalinata dejaban ver que estuvieron ricamente ornamentados con motivos muy intrincados y mascarones de Chaac.
Palacio de los medallones

La esquina de la L invertida estaba formada por dos habitaciones, una que tenía entrada por el lado trasero y que recorrimos ya al final de nuestra visita y otra que veía hacia la plaza donde estábamos y tenía un estilo diferente al resto del edificio. Su friso tenía también una rica decoración pero mucho más estilizada que las demás, con ángulos muy rectos, parecía ser más plana y formada de cuadrados y rectángulos, cercana al estilo del Puuc mientras que todas las demás exhibían formas más suaves y redondeadas que recordaban los grandes mascarones de los Chenes. La fachada de ésta y la del resto de los cuartos no era continua, por lo que concluyo que fue un añadido tardío que le dio forma al palacio como hoy lo vemos, uniendo dos edificios diferentes, anteriormente tan solo hubo una hilera de habitaciones con el templo superior al centro y frente a ello, en un costado, otro palacio con forma casi completamente igual a las de los Chenes: con tres habitaciones, cuyo cuarto central sobresalía un poco al frente de los demás.
Palacio de las flechas

Este segundo edificio era a mi gusto el más impresionante del conjunto: las tres habitaciones estaban divididas entre sí por hileras de columnas verticales que llegaban del suelo a las molduras sobre las puertas, el resto de las fachadas eran totalmente lisas mientras que los frisos estaban completamente ocupados por unos mascarones gigantescos que competían incluso con las enormes fachadas zoomorfas de los Chenes, contrastando completamente con el muro inferior, desprovisto de adornos.Los mascarones eran tan grandes y pesados que habían caído en gran parte, pero lo que se conserva entre los tres basta para reconstruir un poco la apariencia que tuvieron en su momento.

Estuvimos largo rato fotografiando el impresionante edificio, todo el conjunto del palacio era ya suficiente para considerar a Xkichmook como un gran sitio, incluso como uno de los más bellos que hubiéramos visto... y aún faltaba más.
Palacio de las flechas

Del lado oriental de la plaza vimos otro edificio mucho más pequeño pero peculiar: Tenía al parecer 3 habitaciones que miraban hacia donde nos encontrábamos y formaba también una L junto con otros tres cuartos que quedaban ocultos a nuestra vista y miraban hacia el sur pero que estaban ya sumamente destruidos. La habitación más cercana al palacio estaba totalmente caída pero las otras dos que estaban visibles desde nuestra ubicación estaban completas. Sus fachadas estaban surcadas por grupos de columnas junto a las dos puertas y en los intermedios. Sobre ello había una moldura inclinada formada por dos hileras de piedras, luego otra lisa con una sola hilera y sobre ella una inusual tercer moldura mucho más ancha y también inclinada hacia afuera. El reducido friso estaba dividido donde se unían las habitaciones por un gran surco que cruzaba todo el conjunto; esta parte del edificio estaba compuesta por piedras lisas que no eran todas del mismo tamaño, formando una "cuadrícula" sumamente irregular sobre la que se apreciaban unos medallones redondos en forma de dona de cuyos centros parecían colgar unos atados de plumas o textiles; una decoración única que jamás he visto en otra parte. En el lado trasero de las habitaciones se podía apreciar exactamente el mismo patrón.
Edificio de los mascarones

Luego de inspeccionar el edificio de los medallones pudimos ver que en una de las habitaciones también había una tapa de bóveda pintada aunque la figura era, al igual que la primera, muy difícil de interpretar.

Rodeamos todo el edificio y luego me separé un poco de los demás pues en el lado trasero había una nueva plaza que en su lado oriental tenía una gran plataforma, subí ahí y pude ver un montículo que indicaba que hubo un basamento piramidal de pequeño tamaño aunque su forma ya era imposible de determinar por el grado de destrucción.

De regreso con los demás nos dirigimos por un sendero bien marcado hacia el sur, después de poco tiempo nos encontramos con otro conjunto del sitio más dañado que lo anterior pero que también mostraba aún parte de su arquitectura. Se trataba de un par de palacios rectangulares con 5 y 8 habitaciones respectivamente, casi todas ellas caídas y mostrando únicamente bases de muros, pedazos de bóvedas incompletas, algunos escalones de acceso y restos de entradas.
Habitación trasera del palacio

La única fachada en pie que encontramos tenía el muro frontal incompleto y sobre una moldura triple mostraba una decoración formada por muchas pequeñas flechas alineadas apuntando algunas hacia abajo y otras hacia arriba. 

El mapa indicaba otros edificios cerca así que me volví a separar de los demás y pude encontrar una pequeña estructura con las bases de los muros de dos habitaciones, el resto del edificio estaba totalmente destruido.

Otro sendero de pocos metros de longitud nos llevó al último conjunto de Xkichmook; rodeando una gran plaza vimos restos de escalinatas y de varios cuartos muy destruidos, a penas quedaban bases de muros en todo el lado sur del grupo pero al llegar al lado del este encontramos más vestigios y finalmente un hermoso edificio con dos cuartos en pie, uno al lado de otro; parecía que junto a ellos hubo una escalinata que llevaba a su planta alta y del otro lado de ésta dos habitaciones más ya caídas.
De vuelta en el lado trasero del palaci

La fachada de las habitaciones tenía grupos de columnas dividiendo espacios planos, las molduras eran de 3 miembros, cuya parte central tenía unos motivos conocidos como "chanchimez" que recuerdan un gran ciempiés que zigzaguea a todo lo largo. El friso estaba lleno de columnillas verticales y tenía sobre las puertas y en la división de los dos cuartos unos mascarones de Chaac muy estilizados, iguales al que vimos en la habitación tardía del palacio. Este edificio parecía ya ser totalmente cercano a la tradición del Puuc, mientras que el resto del sitio era un híbrido estilístico.

Nuestro mapa no mostraba más así que desde ese punto regresamos hasta el palacio, vi que cerca de ahí se marcaba un pequeñísimo edificio con una sola habitación que no habíamos visto así que me dirigí hacia ahí: se trataba de un minúsculo recinto que formaba un hueco dentro de la terraza que formaba el borde suroeste de la plaza del palacio. Cuando estaba a punto de regresar vi el majestuoso muro trasero del ala poniente del palacio, era sumamente alargado, sobrio y totalmente liso, exceptuando las molduras que dividían la fachada del friso, que por aquel lado no tenía decoraciones. Hasta el fondo pude ver que solamente una puerta interrumpía el muro y sobre ella había un mascarón igual a los del último edificio que vimos; me dirigí ahí y finalmente encontré que también en la única habitación había una tapa de bóveda pintada, pero era bastante poco lo que quedaba de la pintura. 

Finalizamos así el recorrido por Xkichmook, corroborando lo que mis amigos habían afirmado del sitio; definitivamente quedó como uno de mis favoritos, no solo porque es hermoso, sino también porque los habitantes de un poblado muy cercano y una brigada volante de Yucatán lo mantienen limpio y en buen estado a pesar de no estar abierto al público.

sábado, 23 de febrero de 2019

Viaje por el Puuc. Pt. 4. Cucá, Yucatán

Estructura II
Después de salir de Aké, tomamos rumbo de vuelta hacia Mérida, unos kilómetros antes de llegar a la ciudad dimos vuelta en un camino de terracería y avanzamos por ahí mientras las condiciones lo permitieron. Por espacio de 2 km no tuvimos problemas, aquí fue donde por primera vez en el viaje tuve que usar por completo los recursos con los que contábamos (el odómetro del auto y la brújula) así como el sentido de la orientación y los mapas con los que contaba ya que aún no tengo un gps que me facilite las cosas. 

Teníamos que entrar 3 km por la brecha pero el último de ellos decidimos caminarlo debido a que la vegetación se cerraba dejando en algunos tramos apenas espacio para el paso de una o dos personas; veíamos albarradas hacia ambos lados y en el suelo de pronto se notaba que pasábamos sobre viejos muros, lo que me confundía y hacía más difícil la orientación ya que el sitio que buscábamos, Cucá, posee dos murallas concéntricas; el nombre, según los datos que conseguí, podría traducirse como "ardilla de agua", denominación bastante extraña ya que desconozco algún animal que sea llamado así.
Fragmento de jamba, dintel o estela lisa

Cuando calculaba que habíamos completado la distancia de 3 km vimos un sendero que entraba hacia el poniente tal como las fotos aéreas indicaban, sin embargo la maleza no permitía percibir nada más allá de 4 o 5 metros y quise verificar que no fuera un camino equivocado; le dije a Adriana que esperara ahí y seguí por un buen tramo en el camino donde estábamos sin encontrar rastro de otros senderos, a lo lejos se veía una elevación llena de árboles que supuse era el centro de Cucá.

Regresé donde estaba Adriana y entonces entramos en el otro sendero, a penas habíamos avanzado un poco cuando se perdía el rastro del camino y la hierba alta, los arbustos y las espinas complicaban por completo el paso; aún no compraba un machete por lo que fue una dificultad mayor, tuvimos que avanzar abriendo paso con brazos y piernas, sin embargo aunque era muy complicado no era algo imposible como suele ocurrir en otras ocasiones.
Restos de arquitectura en la estructura V

Como el camino se perdía muy fácil, improvisé una marca quitando el folder rojo con el que protegía los datos impresos del sitio que traía conmigo, la amarré en un tronco con fibras de algunas plantas y confié nuestra suerte a la brújula y al sol. Existe una regla importante cuando se camina por bosques o selvas que dicta no salir del sendero, en éste caso eso implicaba no llegar al sitio así que decidí que la romperíamos, el camino por el que entramos en un principio nos daba la seguridad de regresar sin problema si lo buscábamos caminando hacia el este. El trayecto me costó sangre, ya que en algún momento Adriana se dio cuenta de que un hilillo rojo corría por mi brazo e incluso llegó a manchar las hojas con el mapa, fue algo muy extraño pues al limpiarme con alcohol no pude encontrar la herida.

Encontrar Cucá y su edificio con arquitectura en pie se convirtió en uno de los mayores retos con los que me he encontrado desde que comencé a explorar sitios arqueológicos... luego de avanzar muy lentamente nos encontramos con una elevación hecha de piedras que se alargaba hacia ambos lados; de inmediato me dí cuenta de que estábamos sobre la muralla externa del sitio y me ocupé en definir el punto en el que habíamos llegado usando la brújula, me costó bastante trabajo ya que en un principio había colocado el mapa al revés.
Pórtico en pie en la estructura V

Una plataforma muy destruida nos permitió saber que estábamos en la esquina noreste del lugar, el mapa fue sumamente útil ya que a partir de ahí comenzamos a saltar de un montículo a otro, cruzando la maleza que los separaba con gran dificultad, hasta llegar a la muralla interna. Unos metros más adelante nos encontramos con la enorme mole de la estructura II, la cual tiene alrededor de 15 metros de altura y un largo de más de 30, justo en el punto en el que arribamos se encontraba una gran piedra recargada en el tronco de un arbusto que crecía junto a ella; no pudimos identificar si se trataba de un fragmento de dintel, jamba o estela pero en su parte central había rastros de lo que pudo haber sido alguna figura labrada, aunque también hay una gran probabilidad de que fuera solamente una rugosidad natural producida por la erosión. Usamos la piedra como marcador para saber por donde salir del sitio más tarde.

A partir de este punto las cosas se complicaron nuevamente, yo ya sabía que solamente en un edificio había arquitectura visible aunque en el mapa no estaba indicado claramente.
Habitación con techo colapsado

Comenzamos a recorrer todas las grandes estructuras que veíamos dibujadas, la mayoría de los edificios sobrepasaban los 10 m de altura y tres de ellos llegaban a los 15 con bases bastante alargadas. Estuvimos rodeando un montículo tras otro, subiendo a varios y no encontramos ni rastro de algo en pie, únicamente los restos de derrumbe de los edificios completamente destruidos, cuyas piedras amenazaban con rodar hasta el suelo cada vez que pisábamos.

El cansancio ya estaba haciendo mella en nosotros y le dije a Adriana que me esperara en el ángulo que formaban dos estructuras que delimitaban una plaza. Llegué a un enorme edificio detrás de los ya mencionados y vi algunas piedras alineadas que marcaban la existencia de algunos muros en pie pero era realmente poco lo que se apreciaba y a pesar de subir a la cima de la estructura no pude ver nada más.

Pasé por varios montículos más, ya mis piernas temblaban por el desgaste de caminar entre piedras sueltas, tenía todos los músculos del cuerpo tensos y el estómago oprimido me daba malestar; iba diciéndome a mi mismo que el sitio me estaba exprimiendo las fuerzas e incluso Adriana me escuchó mientras lo hacía. Ya eran las 4 de la tarde, debíamos salir de ahí en menos de una hora para evitar quedar en la oscuridad, ya pensaba que sería necesario regresar a buscar al día siguiente. En mi mente conversaba con mi amigo Neftalí, recordando el día que llegamos al sitio de Rancho Ojo de Agua en Chiapas, un lugar muy problemático, incluso le pedía que me ayudara de alguna manera a encontrar la estructura en pie pues yo ya me sentía desfalleciente.
Estructura V

Al final solo faltaba revisar la estructura I, regresé donde estaba Adriana y fuimos hacia allá, ella se quedó en la base del edificio y yo subí a la cima para otra vez no encontrar nada. Le grité para decirle que me sentaría un rato pues ya no podía dar un paso más y mientras estaba ahí me di cuenta que tenía señal de celular, busqué en internet para revisar un reporte del sitio y ahí pude ver que lo que buscábamos estaba en la estructura V. Bajé de donde estaba y regresamos sobre nuestros pasos, el montículo al que nos dirigíamos era el mismo en el que había visto unos pocos restos de muros, incluso había ascendido sin ver nada pero esta vez llegamos por el lado contrario al que había visto antes. Al mirar la parte media de la pendiente ¡ahí estaba el pórtico que tanto habíamos buscado!. A una altura de aproximadamente 6 o 7 m sobre el nivel de la plaza se encontraban dos columnas que sostenían 3 grandes dinteles sobre los que había aún parte de la fachada de lo que fue una habitación, las piedras de recubrimiento y adorno habían desaparecido ya casi en su totalidad. Del lado izquierdo se alcanzaba a ver entre el escombro que hubo alguna vez otra habitación muy similar ahora cubierta. Toda la bóveda se había venido abajo pero aún se podían apreciar las paredes internas detrás del pórtico.

Maní
Estuvimos ahí un rato tomando fotografías y luego de ello tuvimos que irnos porque comenzaba a caer la tarde. La salida, como suele ocurrir, fue mucho más fácil que la entrada: llegamos a la piedra en la base de la estructura II, de ahí a la muralla interna y luego a la plataforma en el muro externo. Desde ese punto la maleza se componía de manchones de pastizal muy alto entre arbustos que hacían imposible distinguir marcas de sendero o incluso pasar en línea recta, creí que no encontraríamos el camino por el que entramos y mi marca improvisada con el folder sería imposible de ubicar, pero de repente Adriana llamó mi atención y señaló el lugar donde lo habíamos dejado. Solamente nos habíamos desviado de la ruta que seguimos al entrar por 5 m. Unos segundos después estábamos de vuelta en el camino principal.

Llegamos hasta el auto y salimos a la carretera justo cuando la última claridad del día se estaba extinguiendo, luego de ello tomamos camino hacia Peto y avanzamos cerca de 70 km hasta la desviación de Maní, llegamos hasta aquel pueblo pues queríamos ver el lugar donde en el año de 1562 fue realizado un auto de fe por órdenes de Diego de Landa en el que se quemaron cientos de códices mayas. Ahí tomamos fotos del antiguo convento y encontramos una serie de piezas sueltas en la pared de un comercio.
Piezas sueltas en Maní

Todavía pasamos a cenar, ya que no habíamos comido nada más que snaks durante el día. Por fin tuvimos la oportunidad de comer panuchos y luego de ello seguimos nuestro camino hasta nuestro hotel base en Oxkutzcab. Ahí nos esperaba nuestro amigo Carlos junto con su novia Paola, estuvimos todavía un rato revisando los sitios que visitaríamos al día siguiente y finalmente nos fuimos a dormir. A penas era el primer día de visitas a sitios mayas y había sido bastante ajetreado.