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martes, 3 de marzo de 2020

Un mes en Campeche Pt. 10. Xpulyaxché

Montículo principal
Llegamos hasta el poblado de Pakchén y tomamos una terracería que llegaba hasta unos viejos campos de cultivo que parecían abandonados desde años atrás; mi información aparentaba que la llegada a Xpulyaxché sería muy sencilla pero la tremenda maleza que apareció frente a nosotros amenazó con impedirnos acceder al sitio a pesar de encontrarnos a menos de 100 metros.

El cansancio que nos dejó Peor es Nada había disminuido bastante luego de estar sentados un buen rato en el auto y tomar bastante agua así que decidimos intentar cruzar el campo a punta de machetazos. Luego de un buen rato logramos llegar al borde de los campos, el cual estaba marcado por una alambrada. Una vez en la selva la maleza era mucho menos abundante debido a la poca luz que pasa a través del follaje de los árboles de mayor tamaño que crecen ahí.

Al poco tiempo nos encontramos un gran montículo que resultó ser la estructura principal; se trata de un edificio raro para la zona de los Chenes en la que nos encontrábamos, debido a que ahí casi no existen templos piramidales como éste. Por el tamaño de las piedras de la construcción parece ser que es anterior al desarrollo del estilo arquitectónico regional.

Restos de templo superior
Lo primero que vimos fueron unas enormes piedras que formaban dos o tres escalones y subimos hasta la cima, donde nos encontramos con algunos pocos restos de paredes pertenecientes al templo superior, su construcción parece mucho más fina que la del basamento, dando a pensar que fue un añadido posterior o que perteneció a una etapa más tardía de la que no se conserva nada más visible.

Lo más impresionante fue que al bajar por otro de los lados nos encontramos con una sección muy bien conservada de otra escalinata megalítica, la cual solo tuvimos que limpiar mínimamente para fotografiarla, en su parte inferior tenía un hueco que a primera vista parecía parte de una entrada pero luego nos dimos cuenta de que únicamente se trataba del espacio que dejó una gran roca que había sido retirada probablemente por saqueadores y que yacía a unos metros ya partida por la mitad.

Escalinata megalítica
Rodeamos toda la estructura y con ello comprobamos que en las cuatro caras tenía esas enormes escalinatas, aunque ya era muy poco lo que se podía apreciar de las restantes. Sabíamos que había más arquitectura expuesta e incluso una estela (otro elemento raro en la zona de los Chenes), pero al no encontrar nada más en un examen rápido decidimos terminar la visita debido al cansancio acumulado y a que todavía queríamos llegar hasta el sitio de Dzehkabtún.

Volvimos al auto y llegamos hasta una terracería que nos llevó a unos extensos campos de cultivo que son utilizados actualmente. El camino se volvía difícil pues en lugar de ser de tierra firme blanca o sascab, en un momento pasó a ser de tierra roja muy resbaladiza y blanda. Estábamos a aproximadamente 1 km de llegar a Dzehkabtún cuando vimos pasar a algunos jóvenes en motocicleta, volteamos a saludarlos y, luego de ese instante de distracción, Wilberth perdió el trazo seco del camino y el auto se deslizó a un charco y rápidamente se atascó. Las llantas del lado derecho se hundieron en el fango hasta unos 15 centímetros y por ello bajamos a intentar sacarlo empujando.
El atardecer en los campos

De inmediato se nos hundieron los pies hasta los tobillos en lodo, no podíamos aplicar mucha fuerza pues terminábamos deslizándonos y ensuciándonos más. Intentamos con Wilberth y conmigo conduciendo y fue inútil. Empezamos a recolectar pasto seco y hierba para intentar colocarlos bajo las llantas para dar tracción pero también fue infructuoso. Comenzábamos a estar en una situación bastante precaria: el pueblo más cercano estaba a una hora o más caminando y comenzaba a hacerse tarde. Nuestra última idea surgió al darnos cuenta que bajo 20 o 30 cm de lodo parecía que la tierra era compacta; decidimos escarbar con las manos hasta quitar todo el lodo posible y liberar un "riel" de tierra compacta para sacar por ahí el auto en reversa. Todo pareció resultar aunque la hierba que habíamos puesto en lugar de ayudar nos volvía a atascar y tuvimos que hacer varios intentos cavando más y avanzando un poco adelante para tomar impulso hacia atrás. En un momento que el auto ya estaba a punto de salir volvió a deslizarse hacia el lodo pero ya teníamos claro como salir, luego de un buen rato y un esfuerzo tremendo logramos poner las cuatro llantas en tierra compacta. Terminamos tan sucios que tuvimos que subir descalzos al vehículo para no llenarlo aún más de lodo; por último olvidamos los machetes en el suelo y tuvimos que regresar por ellos, a cambio tuvimos una hermosa vista del atardecer en medio del campo.

Regresamos a Campeche más tarde de lo que habíamos planeado y hubo que darle un trapazo al auto para que estuviera un poco decente. Así terminó un fin de semana de interesantes exploraciones.

martes, 20 de agosto de 2019

Viaje al Puuc Pt. 28 y final. Champotón y Reforma Agraria, Campeche

Gran basamento de Champotón
El 4 de enero comenzamos el regreso desde Mérida hacia Querétaro en el jeep de Eduardo, íbamos un tanto apretados porque también Julio y su familia venían ahí así que acomodarse fue un poco difícil. En un principio me tocó atrás mientras Julio manejaba pero eso fue por poco tiempo.

Llegamos hasta Champotón en poco tiempo y, a pesar de que Julio y Eduardo ya habían pasado por ahí, paramos en el sitio arqueológico que se encuentra en la orilla del poblado. Nos costó trabajo llegar pues tomamos una calle equivocada pero al final nos encontramos frente a una gran plataforma prehispánica totalmente megalítica que se encontraba entre algunas casas. En la más cercana vimos a una señora trabajando con otras personas, Julio la reconoció como la dueña del terreno adjunto al sitio y le pedimos permiso para que yo pasara a verlo; luego de una módica cooperación pude pasar la reja que daba acceso y comencé mi recorrido.
Vista desde la estructura de Champotón

Pude ver que me encontraba frente a una esquina de una plataforma muy amplia, justo en el vértice se encontraba una escalinata de acceso y más al fondo, sobre un nivel superior se había construido una capilla moderna.

Una vez arriba pude ver que la estructura se extendía mucho más hacia la izquierda y hacia atrás, así que empecé a caminar por el borde del área limpia; unos pasos más allá la maleza cubría por completo el edificio y tuve que abrirme paso para seguir, había restos de varios cuartos divididos por una especie de pasillos muy estrechos, lo que me hacía pensar en una especie de palacio como el de Palenque pero en estilo megalítico. Luego de cruzar una buena parte de la plataforma llegué a una enorme escalinata en otro vértice del edificio, las piedras ahí eran mayores a las que había visto hasta entonces en el lugar pero la maleza empeoraba, me costó mucho salir y pude ver que por aquel lado el sitio colindaba con un taller mecánico, el dueño me escuchó y preguntó qué hacía ahí, luego de decirle que la señora del otro lado me había dado permiso regresó a su trabajo y me dijo que entonces podía seguir.
Escalinata entre la maleza

Decidí ya no pasar por la parte alta y seguir rodeando el edificio pues alrededor de la base había menos plantas; así me encontré con otros accesos con piedras aún más grandes en cada vértice del edificio, dando una idea de la magnificencia que el lugar debió tener alguna vez. Champotón fue uno de los puntos descritos en las crónicas de los españoles que llegaron desde Cuba a principios del siglo XVI y se menciona que era una población bastante grande en ese entonces, aunque el estilo de construcción es mucho más antiguo, por lo que la ocupación debió ser muy larga.

Regresé al punto de partida y luego volvimos al jeep para seguir adelante, ahora me tocó a mí manejar, algo que me produjo cierta emoción pues nunca había tenido en mis manos un vehículo de ese tipo. Yo sugerí seguir por la carretera costera para llegar a descansar a Villahermosa por la noche pero Julio insistió en que pasáramos por el poblado de Reforma Agraria para que pudiera conocer otro de los sitios que habían visitado ellos antes de encontrarnos, así que nos dirigimos hacia allá para luego seguir por el lado de Escárcega.
Estructura palaciega de Reforma Agraria

No tardamos mucho en llegar y nos dirigimos al centro del pueblo, ahí vimos primero una estructura alargada con tres cuartos y nos estacionamos junto a ella; el edificio está bastante dañado pero aún se puede ver la base de los cuartos, entre los que el central sobresale pues es un tanto más alto y se extiende un poco más al frente, en las bases de los muros pude ver decoración con columnillas y todo descansaba sobre un basamento bajo con una escalinata de acceso.

Volvimos un momento al jeep y avanzamos a lo mucho 3 cuadras para encontrarnos con el último edificio del viaje: a un lado de la plaza central del pueblo vimos un basamento piramidal con 4 cuerpos extraños pues el más bajo parecía mucho más imponente que los demás y tenía una escalinata que cambiaba de anchura en cada sección, bordeada de grandes dados, algo que no he visto en ninguna otra parte.
Basamento piramidal de Reforma Agraria

Subí a la parte más alta y me encontré con las bases del templo superior, ahí pude ver que la parte trasera no había sido trabajada como el frente y me pregunté si en verdad la forma del edificio correspondía con la que tuvo en su esplendor o se trataba de una reconstrucción deficiente.

Así terminaron los recorridos por sitios en este viaje, volví al puesto de conductor del jeep con Eduardo, quien tenía la rodilla muy lastimada como copiloto y Julio con su familia en los asientos traseros. Manejé por varias horas hasta Villahermosa con alguna parada para ir al baño y comprar algo para calmar el hambre.

Villahermosa es un sitio de horrible memoria para mí así que llegando ahí me encerré en el hotel y no salí ni a cenar, yéndome a dormir temprano. Al día siguiente salimos conmigo nuevamente en el volante, el plan original era que cambiara de posición con Julio en Córdoba pero luego de pasar Minatitlán la carretera es tan monótona que comenzó a darme sueño y decidí ceder el volante.

El camino fue sin incidentes excepto por un tráiler que vimos en algún punto; se había salido de la carretera y avanzó varios metros por un campo yermo, por suerte para el conductor no volcó ni chocó contra ningún obstáculo. Así llegamos hasta San Martín Texmelucan, punto en el que yo me quedé pues Eduardo y los demás tomarían la carretera hacia Querétaro y me pareció mejor seguir en autobús y que ellos estuvieran más cómodos. Poco tiempo después salía rumbo a la Ciudad de México y en dos o tres horas estaba llegando a mi casa, así terminó el primer recorrido de un año que sería muy peculiar porque incluiría recorridos académicos que aproveché para visitar más sitios arqueológicos.

miércoles, 3 de abril de 2019

Viaje al Puuc Pt. 13. Yaxhom, Yucatán

Estructura en Sacnikté
El 30 de diciembre nuevamente salimos a explorar solamente Adriana y yo; comenzamos temprano de nuevo y pasamos cerca de Oxkutzcab a vistar el sitio de Sacnikté, el cual había visitado junto con Luis Adrián 3 años antes... 

El recorrido fue muy corto ya que únicamente se conserva una estructura con 3 habitaciones alineadas que solo muestran arranques de muros exceptuando la fachada central, que fue restaurada hasta la parte superior de la entrada, mostrando decoración de columnillas en cada lado. Yo me quedé en el auto y Adriana se acercó a sacar fotografías.

La segunda parada era ir a buscar un altar con glifos en el sitio de Idzteil, yo contaba con encontrar una terracería para autos que llevaba al sendero que debíamos seguir; sin embargo al llegar al punto de partida el terreno estaba sumamente descuidado y con maleza por todas partes, caminamos algunos metros buscando pero fue imposible ver algún indicio de camino así que decidimos regresar al auto y seguir el recorrido por el corazón de la ruta Puuc, ahí donde tradicionalmente pasa el turismo (Labná, Sayil, Kabah y Uxmal).

Pasamos frente a la entrada a la gruta de Loltún, ahí vimos que las visitas guiadas tenían horarios que no nos acomodaban en ese momento así que seguimos de largo y dimos vuelta hacia el pueblo actual de Yaxhom para cortar camino hacia la ruta Puuc.
Montículo en Yaxhom viejo

Lo siguiente fue una de las cosas más extrañas que me han pasado en cualquiera de mis viajes (y en éste hubo más de una). Llegando al centro del pueblo de Yaxhom, tomé una calle lateral para dar un vistazo a la terracería que lleva al sitio de Yaxhom viejo, el cual tenía bien ubicado pero era una gran incógnita para nosotros; no teníamos planeado visitarlo pero yo quería comprobar las condiciones del camino para ir en otra ocasión. La senda no se veía prometedora y di la vuelta de regreso a la carretera, tomé el mismo sentido en el que íbamos antes de desviarme y luego de menos de 5 minutos se acabó el asfalto y nos encontramos frente a una terracería que llevaba a campos de cultivo, di vuelta y llegamos a una Y; estaba completamente desorientado por lo que le pedí a Adriana que buscara nuestra ubicación en el gps de su celular ¡cuál sería mi sorpresa cuando vimos que estábamos a menos de 100 metros del sitio de Yaxhom viejo!; la carretera debía unirse a la ruta Puuc más adelante y no desembocar en aquel lugar, por lo que fue un completo misterio el hecho de llegar a donde estábamos sin haberlo planeado cuando unos minutos antes habíamos desistido de visitar aquel sitio.
Muro megalítico

Estando ya tan cerca decidimos visitarlo sin saber nada acerca de él, dejamos el auto en el primer espacio que encontramos y nos adentramos en un manchón de selva con el machete sin filo que no servía para hacerse camino. En poco tiempo nos encontramos con un gran montículo y me sorprendió bastante pues a pesar de que estaba casi por completo destruido mostraba grandes piedras, ¡Yaxhom era de estilo megalítico! eso implicaba que el sitio era mucho más antiguo que las ciudades de estilo Puuc que le rodeaban, esto aunado a que ahí se encontraron estelas nos daba a pensar que quizá se trató del primer centro rector de la zona. 

Subí al montículo para intentar distinguir otras estructuras en los alrededores, pude ver al menos dos más y distinguí claramente el lado por el que se encontraba la escalinata de acceso, la cual a pesar de estar hecha pedazos aún tenía la silueta característica de los escalones salientes, una vez abajo pudimos ver que también ahí se podía ver dicho acceso.

Caminamos hacia otra estructura megalítica y frente a ella nos encontramos con una extraña alineación de grandes piedras que no tenían grabados o elementos que permitieran identificarlas como estelas lisas o como elementos arquitectónicos. Subí al segundo montículo y me encontré con algunos restos de muro, pero la mayor sorpresa fue ver que del otro lado se extendía una enorme plataforma plana rodeada de estructuras gigantes.
Montículo en la gran plataforma

Subimos al gran espacio que formaba una plaza elevada y vimos que el estilo de construcción de los edificios que la rodeaban no era ya megalítico, sino que tenía piedras pequeñas y formas muy parecidas a las del Petén.

Estaba grabando mi vídeo en el lugar, cruzando la plaza de oeste a este cuando me encontré con un montículo alargado que desde mi posición mostraba dos cimas, una que parecía ser un lateral y otra que sobresalía adentrándose en la plaza; de inmediato me pasó una idea por la mente y me dirigí a rodear la saliente para ver el lado contrario pues esperaba que hubiera una tercer cima, la cual en efecto estaba ahí; esta última se encontraba alineada con la primera, dejando a la central como prominente. De inmediato volví a cruzar la plaza y comprobé que se trataba de un conjunto astronómico de "Grupo E", el cual se encuentra en muchos lugares del Petén y consta de un basamento piramidal alto que se encuentra siempre frente a una plataforma alargada con tres templos arriba; éste tipo de construcción es muy antigua y sumamente rara en el norte de la península de Yucatán, aún más en el Puuc pues el único otro conocido podría estar en Kabah. En verdad había valido la pena llegar a Yaxhom viejo.

No hicimos un recorrido más largo pues Adriana quiso ir al baño y salimos rumbo a Labná para pasar ahí, fue un día con muchos contratiempos y aún faltaba otro que modificaría los planes nuevamente.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Viaje por el Puuc. Pt. 3. Aké, Yucatán

Estructura junto a la iglesia
Desde Telchac Puerto tomamos la carretera hacia Motul, pero antes de llegar dimos vuelta en la desviación hacia Ucí, pues pretendíamos visitar un gran sitio megalítico ubicado ahí. Llegamos en el auto a la calle que parte el área central en dos y no pude ver los grandes montículos que aún permanecen ahí, de modo que luego de concluir que ya los habíamos pasado, di vuelta en U y regresamos de nuevo sin apreciar nada. De nueva cuenta retomamos el camino original y entonces vimos la razón por la cual no distinguíamos las estructuras prehispánicas: justo frente a la principal de ellas había un grupo de trabajadores construyendo una barda que pasaba justo encima de la plataforma que soportaba la gran estructura. Los implementos de la construcción obstruían la vista; debido al trabajo que se estaba desarrollando decidimos no entrar, además de mi desaliento por ver más obras actuales justo sobre lo poco que queda de lo que fue alguna vez una gran ciudad prehispánica.

Seguimos entonces el camino a Motul, cuyo nombre tiene una misteriosa relación con Tikal, que en la época prehispánica se llamó Mutal, Yax Mutal o Mutulá. El poblado yucateco en el que nos encontrábamos fue la Mutal del norte, pero ahora no queda nada visible del asentamiento prehispánico que debió situarse en aquél lugar.
Estructura II

Seguimos con rumbo sur pasando por Muxupip y Euán, donde nos dirigimos a Tixcocob para finalmente desviarnos hacia Ekmul y la antigua hacienda de Aké.

El sitio arqueológico de Aké fue el penúltimo que visité en mi viaje de 2014 a Quintana Roo y Yucatán; en aquél entonces no sabía si regresaría pronto a algún otro sitio maya, así que ahora, después de visitar muchos más en el espacio de más de 4 años que me separaba de aquellas fechas, sentía una satisfacción bastante marcada.

Nos detuvimos en la plaza central del poblado actual para observar un basamento piramidal junto a la iglesia de la hacienda, ésta estructura es bastante empinada y está en parte oculta tras una barda que delimita el atrio. Desde ahí seguimos hacia el sur pasando por edificios también de la hacienda que ya se ven muy arruinados, sorprende escuchar aún el sonido de maquinaria que actualmente trabaja en una nave baja que está justo en frente de la entrada al sitio arqueológico. Me sorprendió bastante encontrar varios autos estacionados ahí ya que en mi anterior visita no encontré ningún otro visitante.
Vista desde la estructura II

Entramos y seguimos el mismo recorrido que hice hace 4 años: primero rodeamos la estructura II, que está justo junto a la caseta de entrada y llegamos a un edificio que se ve desde el camino de acceso: se trata de una plataforma con aproximadamente 5 metros de alto que tiene una enorme escalinata con piedras gigantescas. De ahí fuimos de nuevo a la estructura II, la cual tiene escalinatas por los cuatro lados, aunque solo dos de ellas están completamente visibles y una permite subir, ya que el grado de destrucción y la gran inclinación hacen que el ascenso por la otra sea muy peligroso. Éste edificio me parece muy particular porque me recuerda mucho a estructuras como el templo E-VII Sub de Uaxactún, la pirámide de Mundo Perdido de Tikal o los conjuntos astronómicos de Yaxhá, con la diferencia de que el de Aké está construido con bloques gigantes de piedra que pesaban varias toneladas y que no parece haber existido una plataforma alargada con 3 templos arriba hacia su lado este que permitiera completar un conjunto de observación astronómica de tipo "Grupo E".
Estructura alejada

Subimos a lo alto y desde ahí tuvimos una gran vista del edificio I o de las columnas y del edificio III, que en el 2014 estaba en plena consolidación. Las nubes, como es costumbre en Yucatán, estaban bajas y daban un aspecto muy pintoresco al paisaje que apreciábamos desde el punto más alto abierto al público, que no es el edificio mayor pues del lado sur hay una estructura muy grande que alcanza mayor altura aunque está completamente cubierto de selva.

Luego de bajar de ahí, tomamos un camino hacia el sur que lleva a varios edificios menores, a pocos metros de la plaza principal vimos una gran serpiente muy oscura que cruzó el camino a unos 15 metros de nosotros, de inmediato sospeché que era una especie venenosa pero aún así eché a correr para ver si podía acercarme lo suficiente para poder tomar una fotografía del animal, cosa que me fue imposible. Adriana me dijo que era una locura correr hacia una serpiente venenosa, pero ésta jamás reparó en nosotros y no pensaba pararme a menos de 5 metros de ella. Más tarde, preguntando, nos dijeron que probablemente se tratara de una Wolpoch o Cantil Yucateco, especie temida por su agresividad y toxicidad.
Estructura I

Yo estaba buscando una estructura con cuartos en pie a la que se llegaba por el camino en el que íbamos, sin embargo hay varios senderos que salen del mismo y me costó trabajo ubicarla. Primero llegamos a un pequeño edificio del que se apreciaba muy poco en pie, luego a lo que parecía una pequeña gruta que llegaba a un bajo en el terreno y finalmente al edificio buscado. Ahí se alcanza a ver la silueta de dos habitaciones centrales cuyas bóvedas ya están derrumbadas, a cada lado debieron existir también recintos porque en uno de ellos se puede ver a través de un gran agujero en la pared una cámara techada de buen tamaño pero sumida en la oscuridad. Ahí Adriana no quiso ni asomarse y a mí me costó mucho trabajo intentar tomar alguna fotografía decente de la habitación oscura

Desde ahí regresamos al camino principal y luego a la plaza, llegamos frente a la estructura III, ahí por primera vez la pude ver ya excavada y consolidada. Éste edificio es diferente a los demás pues no presenta las enormes piedras, sino que está construido con materiales de tamaño mucho menor y que se parece más al tipo de piedra usada en el Puuc, más al sur. Posiblemente es una estructura tardía que data de un tiempo en el que Aké, que inicialmente estaba subordinado a la gran Izamal, alcanzó cierto grado de independencia y abandonó la construcción megalítica.
Estructura I

Para finalizar nuestro recorrido subimos a la estructura I, la más famosa de Aké. Es una plataforma alargada con una gigantesca escalinata construida en bloques de varias toneladas. En su parte superior se encuentran 3 hileras de columnas burdas que están formadas por varios discos de piedra de gran tamaño. Según los reportes la estructura debió sostener uno de los más grandes espacios techados de Mesoamérica. de los sitios con recintos de este tipo que he visitado únicamente en La Quemada, Zacatecas, he visto columnas mayores a las de Aké.

Así terminamos el recorrido y volvimos al auto para dirigirnos al último sitio del día, que resultó ser por mucho el más difícil de todo el viaje.