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viernes, 16 de junio de 2023

Trekking al Mirador. Parte 2: Nakum

El 1 de abril me desperté temprano para salir junto con Adriana, William padre e hijo, Thomas, Leonardo y Juan hacia el Parque Nacional Yaxhá-Nakum-Naranjo. William hijo había comprado una nueva camioneta 4x4 y la usaríamos para llegar hasta Nakum, 14 km de terracería más adelante de Yaxhá.

Amanecer en Flores
Paramos a desayunar pasando Ixlú, aunque yo no comí nada, acostumbrado a desayunar poco y más tarde, prefería no sentirme pesado. Llegamos a la entrada del Parque Nacional un rato después de que había abierto, entramos en el centro de visitantes para pagar la entrada y registrarnos. Yo pregunté a uno de los guías del lugar sobre la entrada a Nakum y nos dijo que si teníamos cuidado seguramente podríamos llegar hasta ahí; así es que emprendimos el recorrido por nuestra cuenta.

El camino estaba bastante dañado, más tarde nos enteramos que fue por culpa de vehículos de rally que habían pasado poco antes. En muchas secciones la llanta de refacción, bajo la parte trasera de la camioneta, rozaba con el piso; sin embargo todo se encontraba seco, por lo que nunca hubo peligro de quedar atascados, aún así la marcha fue muy lenta, ya que William manejaba con mucha precaución.

Estructura E

Una vez que llegamos, nos registramos con los custodios y comenzamos el recorrido por el impresionante sitio de Nakum, comenzando por la plaza central, donde nos encontramos con un juego de pelota y la estructura C, un templo al estilo de los de Tikal, aunque solamente su parte superior muestra arquitectura parcialmente en pie, el basamento está convertido en un montículo, frente a ella se encuentra una estela con grandes glifos muy geométricos.

A partir de ahí nos separamos, yo subí por la estructura D, un palacio muy alargado que da entrada a la Acrópolis Sur del sitio. Este conjunto es impresionante: sobre una plataforma se encuentran 10 patios rodeados de edificios. En el primero, al lado oeste, se encuentra la bella Estructura E, una de las más vistosas del sitio, con su base, que tenía cuartos ya derrumbados, y un templo superior en forma de "C". Al fondo, en el sur del mismo patio está la Estructura G y detrás de la misma se encuentra la imponente Estructura Y, la que alcanza la mayor altura y en su explanada superior conserva restos de un palacio y otro basamento con cuartos que aún muestran grafitis prehispánicos.

Estructura G

Ahí arriba me encontré a casi todos mis compañeros y a Adriana, con quien realicé el resto del recorrido. Bajamos por el oeste y pudimos apreciar desde arriba la Estructura N, una de las más restauradas del lugar. Una vez ahí nos encontramos con un complejo edificio con varios cuartos, algunos restos de un friso del que solo quedan los colmillos de un par de serpientes, y dos detalles inusuales: un cuarto pequeño con una gran ventana circular y unas bóvedas de cañón internas. Entre las estructuras mayas, este tipo de bóveda no fue utilizado, exceptuando algunos pocos ejemplos en Nakum, Calakmul y La Muñeca, todos en el Petén.

Rodeamos la Estructura Y por su parte trasera y pasamos por los patios 5, 7, 9 y 10, en el noveno nos encontramos con los restos de varios edificios parcialmente restaurados, entre ellos un baño de vapor. Por el camino nos encontramos con los Williams y con Thomas, quienes nos dijeron que había un camino por detrás de la Acrópolis y que llevaba a otro edificio muy grande.

Estructura N
Bajamos entonces por el lado sur (trasero) y caminamos por un gran sendero muy bien marcado. Evitamos algunos caminos por las laderas porque no queríamos lastimarnos en alguna caída o resbalón. Al día siguiente comenzaríamos con la gran caminata a El Mirador.

Nos encontramos con un enorme edificio que me pareció sumamente similar al Templo III de Tikal, incluso con una estela al frente, un basamento muy vertical completamente cubierto y restos de templo superior. Esta es la Estructura U, al lado oriente del grupo sur de Nakum. Más al norte llegamos a la Estructura V, también cubierta en su parte baja, aunque queda gran parte del templo superior con su interior recubierto de estuco prístino.

Terminamos regresando a la plaza principal, la primera que encontramos, por el lado contrario al inicio. Ahí subí finalmente a la Estructura A, con un basamento alargado y un templo superior que tiene una gran crestería con algunos ornamentos visibles, una habitación en pie sumamente delgada y un par de bóvedas de cañón muy anchas que fueron rellenadas por los arqueólogos para que no colapsen. Un conjunto muy inusual.

Baño de vapor

Para terminar, me dirigí rápidamente al Grupo Norte, aunque ahí solamente me encontré con una gran plaza rodeada de montículos, algunos fragmentos de estela y un templo superior parcialmente descubierto.

El regreso hacia Yaxhá fue más rápido que la ida, ya William tenía mucha más confianza para pasar los vados. Hicimos un recorrido completo a Yaxhá, el cual es mi sitio favorito y era la tercera vez que recorría. Terminamos en la cima de la Estructura 216, mirando el atardecer, y salimos de ahí ya a oscuras. Habíamos encontrado en un momento a todo el resto del grupo, excepto Erik (quien visitó El Chal) y Carlos (quien llegó por la noche a nuestro hotel). Al final solo Jorge, Nath y Rosa se quedaron con nosotros, Adriana y yo regresamos con ellos, mientras que los Williams, Thomas y Juan regresaron en la camioneta.

Estructura A

Llegamos a nuestro hotel y cenamos muy cerca, sin cruzar a la isla de Flores. En la noche hubo muchos problemas, primero por conseguir una lancha que nos llevara a la isla y caminar lo menos posible hasta el punto de reunión para el día siguiente; y después porque Jorge no tenía donde dejar su auto. Después de mucho discutir decidió dejarlo junto a nuestro hotel, donde había cámaras de vigilancia, pero ya para entonces me había llevado un gran enojo.

 




lunes, 25 de junio de 2018

Viaje por Veracruz y Puebla. Parte 7 y final. Teteles de Ávila Castillo y cascada de Puxtla

Teteles de Ávila Castillo
Después de salir de Xiutetelco nos encontramos con que la carretera hacia Teziutlán estaba cerrada, por lo tanto tuvimos que dar un rodeo para pasar una gran barranca que nos separaba de dicha población que quedaba en nuestra ruta y a la cual entramos para ver su centro; luego de equivocarnos de camino llegamos a la plaza principal y viendo que la iglesia parecía tener una fachada reconstruida o no muy antigua, decidimos seguir adelante hasta Teteles de Ávila Castillo.

Nos tomó poco tiempo llegar y nos dirigimos a una zona al norte del poblado para encontrarnos con el sitio arqueológico del lugar. Comenzamos a ver una serie de plazas rodeadas de montículos medianos que estaban cercadas, una parte con letreros del Inah. El pasto estaba bien cuidado y había vacas pastando, por un momento creimos que no podríamos pasar pero luego vimos a un trabajador que estaba ahí dentro y luego de llamarlo por señas nos indicó que entráramos.
Montículos en la plaza principal

El sitio no tiene arquitectura expuesta, por lo que únicamente pudimos observar los montículos, algunos de ellos alargados y otros cónicos. Subimos al que nos pareció más alto y ahí pudimos corroborar que se trataba de dos plazas y quizá más allá hubieran otros edificios que ahora estaban en terrenos particulares y con construcciones modernas encima. 

Aquí concluimos con los sitios arqueológicos que habíamos ubicado para visitar en el viaje. Aún nos quedaba un poco de tiempo, así que Jorge buscó en su celular lugares cercanos para visitar, nos mostró una cascada cercana llamada Puxtla y al ver que tenía una gruta detrás de la cortina de agua decidimos dirigirnos hacia ahí de inmediato.
Cascada de Puxtla

Nos costó trabajo salir de Teteles de Ávila Castillo porque nos encontramos con una calle cerrada por reparaciones pero luego de unos minutos ya estábamos en camino a Yaonáhuac, a poca distancia de ahí llegamos a una terracería que se dirigía a la cascada. Avanzamos alrededor de 300 metros y llegamos a una casa donde una señora preparaba antojitos en un comal y luego de preguntar nos indicó que sería mejor estacionarnos ahí pues comenzaba a llover y el camino adelante se pondría difícil. Tomé mi capa para la lluvia, Jorge su cámara y Ernesto dejó casi todo excepto su celular y comenzamos a caminar, a los pocos metros la lluvia comenzó a caer cada vez más fuerte hasta que se convirtió en un tremendo aguacero que me obligó a cubrir la mochila de mi cámara con todo lo que pude y a Jorge a meter su cámara bajo el grueso chaleco que traía puesto. 

Llegamos a una pequeña presa y vimos que ahí iniciaba la caida de la cascada, nos acercamos al borde del precipicio y parecía no tener fondo ya que la lluvia era tan fuerte que no dejaba ver más allá de unos cuantos metros, por ninguna parte se veía por dónde bajar pero encontramos a unas personas que nos dijeron que el camino al fondo de la barranca estaba más atrás, recordando que habíamos visto un sendero con marcas que habíamos ignorado.
Vista desde el interior de la gruta

Dimos con las marcas y vimos que ahí comenzaba una senda algo empinada por la que escurría fuertemente el agua, parecía un poco peligroso bajar en esas condiciones pero Jorge y yo decidimos seguir mientras que Ernesto prefirió regresar a esperarnos. Nuestras precauciones fueron infundadas pues a pesar de la gran cantidad de agua jamás nos resbalamos y la lluvia comenzó a mermar conforme descendíamos, así llegamos al fondo donde vimos primero un pequeño arrollo y luego la cascada frente a nosotros, nos encontramos con algunas chicas que comenzaban a subir de regreso y luego nos quedamos solos con un paisaje bellísimo solo para nosotros. 
Cascada de Puxtla

La caída de agua tiene 70 metros de altura y aunque es delgada es sumamente bella, con la lluvia además se habían formado algunas caídas muy pequeñas alrededor de la gran pared que limitaba la barranca en la que nos encontrábamos. Del lado izquierdo del agua había una gruta no muy profunda y luego de cruzar el arroyo y de meternos en el agua casi hasta las rodillas entramos en el abrigo rocoso donde por fín pudimos sacar las cámaras y mantenerlas secas aunque ya casi dejaba de llover. La vista ahí combinaba las paredes llenas de musgo de la barranca con los árboles de las laderas, el negro de las piedras del fondo y el blanco de la cascada que se difuminaban con la lluvia ligera. Estuvimos ahí un rato y yo subí a la parte de la gruta que pasaba justo detrás de la cortina de agua, ahí había un tremendo viento que llevaba el rocío hacia arriba y terminé sumamente mojado. 

Salimos de ahí muy contentos por haber podido visitar la cascada antes de regresar a la ciudad y subimos de nuevo hasta el carro, a mi me costó algo de trabajo pues hacía tiempo que no subía a ningún cerro ni montaña tan empinados pero finalmente llegamos donde dejamos el auto y ahí nos encontramos de nuevo con las chicas que vimos en el fondo de la barranca. La señora nos permitió cambiarnos en su casa para estar secos y luego aprovechamos para comer ahí y todo fue bastante económico. Finalmente tomamos rumbo a la ciudad de México y unas horas después terminamos el recorrido que fue de tan solo 2 días pero sumamente nutrido de destinos, todos ellos muy interesantes y bellos. 

martes, 19 de junio de 2018

Viaje por Veracruz y Puebla. Parte 5. Quiahuiztlán y Cempoala

Amanecer en Villarica

El segundo día de viaje nos levantamos antes de la salida del sol y fuimos por tercera vez a la playa para fotografiar el amanecer, algunas nubes cubrían el horizonte pero finalmente pudimos ver un poco el cielo rojo, aunque no tan espectacular como en algunas otras ocasiones. Justo cuando el sol estaba ya alzándose sobre la cubierta nubosa una lancha pasó cruzando las aguas bajo él, pareciendo una pequeña mancha negra sobre el azul del mar y bajo el cielo rojizo-amarillento.

Dejamos el hotel poco después y subimos todas nuestras cosas al auto, luego de un trayecto muy corto subimos a las faldas del cerro de los metates, el cual con sus paredes casi verticales domina la vista de la zona y en su base sostiene el sitio arqueológico de Quiahuiztlán.
Tumbas de Quiahuiztlán

En éste lugar desembarcó Hernán Cortés cuando llegó de Cuba en 1519 y luego de decidir dirigirse hacia México-Tenochtitlán; aquí lo recibieron amistosamente y se entrevistó con un cacique muy corpulento que le manifestó su inconformidad con el gobierno de Moctezuma, lo que el conquistador aprovechó para tomar a los Totonacos de la región como aliados contra el poderoso imperio mexica. 

Quiahuiztlán es de dimensiones modestas pero destaca por sus cementerios formados por urnas con forma de basamentos piramidales con sus templos superiores en miniatura, incluso mostrando sus accesos y escalinatas con alfardas; dentro de cada uno se depositaban los restos humanos y alrededor de cada conjunto se encuentran plataformas y templos bajos. Éstos conjuntos se encuentran a distintos niveles sobre el talud del cerro y algunos contaban con una impresionante vista al mar. 
Quiahuiztlán

Los tres ya habíamos estado ahí pero no podíamos perdernos la oportunidad de volver a fotografiar el lugar con el bello azul del cielo y el verdor de la vegetación que imperaba entonces. Únicamente visitamos el área central, llegamos al estacionamiento y pasamos la caseta de vigilancia para encontrarnos con una plaza que tiene el primer conjunto de tumbas, las cuales dan la espalda al cerro y miran hacia el centro del conjunto. Un poco más adelante hay otra plaza con templos que en su lado oriental termina en un desnivel muy pronunciado que permite ver desde ahí toda la costa y las lagunas cercanas. Siguiendo la orilla de éste precipicio y de los edificios que cercan la plaza por el norte hay otro conjunto menos numeroso de tumbas, pero por mucho más impresionante que el anterior por la presencia imponente del cerro de los metates como fondo.
Conjunto 2 de tumbas

Yo me adelanté pues había un grupo de personas que llegaría a ésta área y quería hacer tomas sin gente, aún así no me dio tiempo y tuve que esperar con los demás a que terminaran su recorrido para continuar con mi tarea.

En una zona más baja se encuentra otro pequeño cementerio y un juego de pelota mientras que en una más alta se encuentran algunas de las tumbas más importantes, incluso una cuenta con tres accesos en su fachada en lugar de uno como todas las demás, por otro lado son las únicas que miran hacia el mar aunque la vegetación en aquella parte no permite apreciar el horizonte. No fuimos a éstos conjuntos y nos dirigimos de regreso al auto para proseguir el recorrido, aún teníamos varios lugares que recorrer.
Estructura en Cempoala junto a la muralla

Tomamos la carretera hacia el puerto de Veracruz por algunos kilómetros, vimos una serie de montículos muy claros junto al camino y más adelante nos desviamos hacia Cempoala, otro lugar posclásico que se unió a Cortés en su travesía hacia México Tenochtitlán y que se convirtió en aliado para la derrota de dicha ciudad en el altiplano mexicano. 

Éste sitio arqueológico es mucho más extenso aunque una buena parte está disperso entre las casas del poblado actual que se asentó sobre la ciudad prehispánica, vimos restos de estructuras desde que entramos a la zona urbana y hasta llegar a la entrada de la parte que está resguardada por el Inah y habilitada para la visita pública, aquí también acudimos para tomar fotografías pues ya lo conocíamos los tres.
Círculo gladiatorio

La zona está rodeada por una muralla con remates en forma de "L", tiene edificios de buen tamaño construidos con cantos rodados y una serie de plazas de grandes dimensiones que en algunas partes tienen círculos rodeados de muros similares a los de las murallas que sirvieron para realizar sacrificios gladiatorios en los que se obligaba a ciertos prisioneros armados con garrotes y escudos falsos a enfrentarse contra soldados locales bien equipados. 

Nuevamente nuestro recorrido fue breve, caminamos por las plazas y fotografiamos los círculos y las estructuras, no se puede subir a los basamentos mayores, lo que hizo que nuestro paso fuera más rápido.
Plaza principal de Cempoala

Antes de retirarnos nos dirigimos al pequeño museo de sitio, estaba cerrado pero luego de llamar al custodio lo abrieron. Dentro hay una colección de piezas muy interesantes que incluyen platos polícromos y esculturas de pequeño formato, además de algunas fotografías históricas del lugar y de otros en los alrededores. Afuera hay una serie de esculturas en piedra de mayor tamaño, algunas mostrando grabados aún muy claros. 

Finalmente proseguimos nuestro trayecto en auto y nos dirigimos a la autopista que va a Xalapa, así terminamos nuestro paso por el estado de Veracruz y nos dirigimos hacia la sierra de Puebla.