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jueves, 22 de junio de 2023

Trekking a El Mirador. Parte 3: Primeros 20 km de caminata. De Carmelita a El Tintal

Por la mañana, antes de las 5, mi enojo se había esfumado por la emoción de iniciar por fin el tan esperado trekking a El Mirador. Hacía 11 años que me había enterado de su existencia y 23 desde que vi por primera vez un dibujo de aquel sitio del Preclásico, mientras me preguntaba en dónde podría encontrarse algo así. Jorge, en cambio, seguía molesto, pero esas sensaciones se fueron diluyendo después de cruzar a Flores en lancha, atravesamos la isla caminando con nuestras mochilas y nos encontramos frente al puente de entrada con Eduardo, que ya nos esperaba junto a la camioneta que nos llevaría a Carmelita, el último poblado al norte y donde se comienza la caminata.

Al poco tiempo estábamos todos en camino, recorriendo un largo trayecto por terracería y pasando un par de controles donde había que registrarse. Finalmente, llegamos hasta Carmelita, dejamos el equipaje que cargarían las mulas y pasamos a desayunar. Una vez terminada la comida, alistamos nuestra agua para el camino y nos reunimos en el centro de visitantes. Dos guatemaltecos se unieron a nuestro grupo porque no habían alcanzado al suyo, estuvieron con nosotros un par de días y luego se integraron con sus compañeros.

Conocimos a nuestros guías Antonio y Ronald, a nuestro arriero Fabián y a las cocineras que nos acompañaron en todo el trekking. Finalmente comenzamos a caminar pasando las 10:30 de la mañana.

El camino se internaba entre los árboles casi de inmediato, por lo que no tuvimos que estar expuestos al sol directo en ningún momento. Eso era muy bueno porque el calor estaba cerca de los 40°C. Este primer tramo puede ser recorrido con vehículos y esto lo aprovechan para llevar suministros al campamento de Tintal, el cual es el mejor equipado de todos los que visitamos durante el trekking; sin embargo, la desventaja es que el suelo que pisábamos estaba tremendamente disparejo y lleno de surcos de llantas que se habían hecho sobre lodo luego de alguna lluvia, y que ahora estaban duros y teníamos que pasarlos haciendo equilibrio.

Después de caminar unos 13 km, nos encontramos con un área abierta entre los árboles, ahí habían colocado sillones de madera para descansar, una adición muy reciente y que gran parte de nuestro grupo aprovechó. Yo preferí sentarme sobre un tronco partido, quería tener las menores comodidades posibles, estando en la selva en esta caminata tan larga. Ahí nos dieron algunos sándwiches que tenían un excelente sabor; aunque, para mi gusto, entre el desayuno y este aperitivo, había comido demasiado y me sentía un poco pesado.

Luego del descanso, reanudamos la marcha y comenzamos a encontrarnos con cada vez más montículos, todos llenos de trincheras de saqueo, algo que vimos en todas y cada una de las estructuras que encontramos, sin ninguna excepción.

Pasando los 18 km comencé a adelantarme al grupo, intentando llegar un poco antes para grabar mis clips de vídeo sin gente, sin embargo ahí hubo algunas bifurcaciones del camino, por lo que tenía que esperar al guía para saber por dónde seguir.

En la entrada al sitio nos reunimos todos, esperando a los más rezagados. Después volví a adelantarme, alcanzando a grabar solamente el gran juego de pelota del sitio, uno de los más grandes del área maya. Caminamos un poco por el área central, rodeada por un foso que alguna vez tuvo agua, algo muy parecido a Becán, aunque El Tintal es más antiguo, ya que data del Preclásico.

Salimos por otro camino y llegamos al campamento, ahí nos acomodamos en nuestras tiendas y luego regresamos un poco hacia el sitio para subir a la estructura Henequén, donde observaríamos el atardecer. El nombre de Tintal se debe a que en el área se encontraba una gran cantidad de árboles de palo de tinte, no hay estructuras con arquitectura visible, solamente montículos, algunos de gran tamaño.

Mientras subíamos, me quedé atrás para tomar una foto. Frente a mí pasó Eduardo y luego Mónica. Cuando iba ya detrás de ellos, Eduardo perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, comenzando a rodar sobre su espalda y llevándose consigo a Mónica. De alguna manera que no alcanzo a comprender, di un salto al frente y quedé casi tendido en el talud de la estructura, con los brazos alcancé a detener a ambos, por lo que la caída no continuó y solamente quedamos con algunos golpes. Fue un accidente peligroso, ya que había estacas en los escalones de madera para ascender y una piedra de buen tamaño me golpeó en una pierna, aunque no sentí el impacto.

Ya arriba se nos pasó el susto y miramos el primer atardecer del trekking, aunque no había nube alguna y únicamente en el horizonte se observaba una capa de humo, producto de la temporada de quema de los campos de cultivo, lo que hacía que no fuera un crepúsculo muy espectacular. Permanecimos algún rato más y tomé unas cuantas fotos de las estrellas, aunque no resultaron muy vistosas.

Finalmente regresamos al campamento, tomamos la cena, que tuvo un excelente sazón y nos retiramos a dormir ya tarde, después de estar conversando un buen rato.



viernes, 16 de junio de 2023

Trekking al Mirador. Parte 2: Nakum

El 1 de abril me desperté temprano para salir junto con Adriana, William padre e hijo, Thomas, Leonardo y Juan hacia el Parque Nacional Yaxhá-Nakum-Naranjo. William hijo había comprado una nueva camioneta 4x4 y la usaríamos para llegar hasta Nakum, 14 km de terracería más adelante de Yaxhá.

Amanecer en Flores
Paramos a desayunar pasando Ixlú, aunque yo no comí nada, acostumbrado a desayunar poco y más tarde, prefería no sentirme pesado. Llegamos a la entrada del Parque Nacional un rato después de que había abierto, entramos en el centro de visitantes para pagar la entrada y registrarnos. Yo pregunté a uno de los guías del lugar sobre la entrada a Nakum y nos dijo que si teníamos cuidado seguramente podríamos llegar hasta ahí; así es que emprendimos el recorrido por nuestra cuenta.

El camino estaba bastante dañado, más tarde nos enteramos que fue por culpa de vehículos de rally que habían pasado poco antes. En muchas secciones la llanta de refacción, bajo la parte trasera de la camioneta, rozaba con el piso; sin embargo todo se encontraba seco, por lo que nunca hubo peligro de quedar atascados, aún así la marcha fue muy lenta, ya que William manejaba con mucha precaución.

Estructura E

Una vez que llegamos, nos registramos con los custodios y comenzamos el recorrido por el impresionante sitio de Nakum, comenzando por la plaza central, donde nos encontramos con un juego de pelota y la estructura C, un templo al estilo de los de Tikal, aunque solamente su parte superior muestra arquitectura parcialmente en pie, el basamento está convertido en un montículo, frente a ella se encuentra una estela con grandes glifos muy geométricos.

A partir de ahí nos separamos, yo subí por la estructura D, un palacio muy alargado que da entrada a la Acrópolis Sur del sitio. Este conjunto es impresionante: sobre una plataforma se encuentran 10 patios rodeados de edificios. En el primero, al lado oeste, se encuentra la bella Estructura E, una de las más vistosas del sitio, con su base, que tenía cuartos ya derrumbados, y un templo superior en forma de "C". Al fondo, en el sur del mismo patio está la Estructura G y detrás de la misma se encuentra la imponente Estructura Y, la que alcanza la mayor altura y en su explanada superior conserva restos de un palacio y otro basamento con cuartos que aún muestran grafitis prehispánicos.

Estructura G

Ahí arriba me encontré a casi todos mis compañeros y a Adriana, con quien realicé el resto del recorrido. Bajamos por el oeste y pudimos apreciar desde arriba la Estructura N, una de las más restauradas del lugar. Una vez ahí nos encontramos con un complejo edificio con varios cuartos, algunos restos de un friso del que solo quedan los colmillos de un par de serpientes, y dos detalles inusuales: un cuarto pequeño con una gran ventana circular y unas bóvedas de cañón internas. Entre las estructuras mayas, este tipo de bóveda no fue utilizado, exceptuando algunos pocos ejemplos en Nakum, Calakmul y La Muñeca, todos en el Petén.

Rodeamos la Estructura Y por su parte trasera y pasamos por los patios 5, 7, 9 y 10, en el noveno nos encontramos con los restos de varios edificios parcialmente restaurados, entre ellos un baño de vapor. Por el camino nos encontramos con los Williams y con Thomas, quienes nos dijeron que había un camino por detrás de la Acrópolis y que llevaba a otro edificio muy grande.

Estructura N
Bajamos entonces por el lado sur (trasero) y caminamos por un gran sendero muy bien marcado. Evitamos algunos caminos por las laderas porque no queríamos lastimarnos en alguna caída o resbalón. Al día siguiente comenzaríamos con la gran caminata a El Mirador.

Nos encontramos con un enorme edificio que me pareció sumamente similar al Templo III de Tikal, incluso con una estela al frente, un basamento muy vertical completamente cubierto y restos de templo superior. Esta es la Estructura U, al lado oriente del grupo sur de Nakum. Más al norte llegamos a la Estructura V, también cubierta en su parte baja, aunque queda gran parte del templo superior con su interior recubierto de estuco prístino.

Terminamos regresando a la plaza principal, la primera que encontramos, por el lado contrario al inicio. Ahí subí finalmente a la Estructura A, con un basamento alargado y un templo superior que tiene una gran crestería con algunos ornamentos visibles, una habitación en pie sumamente delgada y un par de bóvedas de cañón muy anchas que fueron rellenadas por los arqueólogos para que no colapsen. Un conjunto muy inusual.

Baño de vapor

Para terminar, me dirigí rápidamente al Grupo Norte, aunque ahí solamente me encontré con una gran plaza rodeada de montículos, algunos fragmentos de estela y un templo superior parcialmente descubierto.

El regreso hacia Yaxhá fue más rápido que la ida, ya William tenía mucha más confianza para pasar los vados. Hicimos un recorrido completo a Yaxhá, el cual es mi sitio favorito y era la tercera vez que recorría. Terminamos en la cima de la Estructura 216, mirando el atardecer, y salimos de ahí ya a oscuras. Habíamos encontrado en un momento a todo el resto del grupo, excepto Erik (quien visitó El Chal) y Carlos (quien llegó por la noche a nuestro hotel). Al final solo Jorge, Nath y Rosa se quedaron con nosotros, Adriana y yo regresamos con ellos, mientras que los Williams, Thomas y Juan regresaron en la camioneta.

Estructura A

Llegamos a nuestro hotel y cenamos muy cerca, sin cruzar a la isla de Flores. En la noche hubo muchos problemas, primero por conseguir una lancha que nos llevara a la isla y caminar lo menos posible hasta el punto de reunión para el día siguiente; y después porque Jorge no tenía donde dejar su auto. Después de mucho discutir decidió dejarlo junto a nuestro hotel, donde había cámaras de vigilancia, pero ya para entonces me había llevado un gran enojo.

 




viernes, 13 de marzo de 2020

Un mes en Campeche pt. 12. Las Torres y Xanilá, Yucatán

Estructura oval de Las Torres
El viernes 19 de julio tuvimos día libre en el curso de lengua maya, también era mi cumpleaños así que quería pasarlo por primera vez visitando sitios mayas. Fue muy complicado hacer algún plan por no tener mucho presupuesto y porque ninguno de mis amigos estaba libre.

Me decidí por visitar Cd. Caucel y tratar de recorrer la mayor cantidad posible de sus parques ecoarqueológicos, los cuales conservan vestigios de uno o varios asentamientos que se encontraban en la zona, pero es difícil decir cuales eran sitios individuales o cuales no porque un enorme desarrollo habitacional ya ocupa casi toda la zona. Según los datos que pude reunir, al parecer los sitios principales de Cd. Caucel son Dzonot Xanilá, Xanilá y Anikabil, así que fueron esos los que decidí recorrer al no tener mejores opciones, cualquier otro sitio nuevo me sería casi imposible de visitar por la ausencia de transporte.
Estructuras habitacionales de Las Torres

Comencé por ir a la terminal de segunda y tomé un autobús a Mérida. No tenía ninguna prisa así que no importaba ir puebleando y tardar casi 5 horas, aunque decidí regresar en primera clase para poder quedarme hasta el final del día.

Llegando a Mérida me dirigí a la base de los camiones de Cd. Caucel, decidí bajarme cerca del sitio de Las Torres, el cual está a medio camino entre Xanilá y el sitio que se encuentra en el centro del viejo pueblo de Caucel; es difícil decir a cual de los dos pudo haber pertenecido Las Torres.

Yo ya había pasado por ahí junto con Eduardo y Julio pero habíamos visto únicamente lo que había en una glorieta, que supuestamente eran estructuras habitacionales pero únicamente eran hileras de piedras. Después nos dimos cuenta que a unas cuadras de ahí había edificios mucho más definidos y hacia ahí me dirigí.
Estructura redonda en Las Torres

Encontré varias plataformas redondas y una muy interesante que tenía una planta ovalada sobre lo que parecían una o dos subestructuras, revelando ser el punto más importante del sitio. Lo demás consistía únicamente en los cimientos de varios muros rectos que formaban habitaciones.

El plan original era dirigirme a Dzonot Xanilá, pero debía caminar más de 3 km de ida y regreso y el calor era tremendo. Por ello decidí caminar a Xanilá. 

Así llegué al segundo sitio, el cual es parte de una serie de pequeños asentamientos dispersos al oriente de Yucatán y que son muy antiguos (preclásico medio), éstos tienen en común la presencia de un juego de pelota abierto y una plataforma cuadrada en su lado norte. El de Xanilá es bastante largo aunque sus taludes son bajos, está parcialmente restaurado. También se aprecian algunos montículos pequeños.
Juego de pelota de Xanilá

Mi visita fue muy corta y luego decidí caminar hacia Anikabil, antes de eso me desvié un poco para llegar a Kalax, un parque muy cercano a Xanilá, por lo que debió formar parte del mismo sitio. Ahí no encontré más que un montículo medianamente grande y totalmente destruido, por lo que no tomé fotografías. 

Lo último de mi recorrido fue un largo zigzagueo en Anikabil, pero ahí no encontré más que unos cuantos montículos bajos que no mostraban ningún vestigio de arquitectura visible, por lo que ni siquiera lo agregué a mi lista de sitios visitados.

Así regresé al centro de Mérida no sin antes cruzar frente al casco de una antigua hacienda cerca de Anikabil. A penas llegué a tiempo para visitar a mi amigo Stephan Merk en su casa. Cuando llegué me puse a revisar mi celular para verificar la dirección y un par de policías en su patrulla comenzaron a interrogarme sobre el motivo de mi presencia, lo cual me molestó bastante ya que ni siquiera había hecho nada más que caminar hasta ahí; en ese mismo momento Stephan salió y me dejaron en paz.
Pequeños montículos en Anikabil

Pasamos una buena parte de la tarde platicando sobre sitios mayas en una extraña mezcla de español e inglés, y pude ver un poco del gran archivo de Stephan, quien es probablemente el mayor explorador de sitios mayas que ha existido, además de que cuenta con varias publicaciones, entre ellas dos volúmenes de su libro "The long silence".

Después de eso nos despedimos y fui al centro de Mérida a buscar libros, aunque no compré ninguno. De ahí caminé a la terminal de autobuses y regresé a Campeche, donde llegué cerca de la media noche; ya que no quería gastar mucho decidí cruzar casi toda la ciudad caminando, por lo que llegué de madrugada sin haber tenido ningún problema y con mi pierna lastimada ya totalmente repuesta. Fernando había salido también a Yucatán, así que me encontraba solo por el momento.

sábado, 29 de febrero de 2020

Un mes en Campeche pt. 9. Peor es Nada

Crestería de la estructura IV
El domingo 14 de julio Wilberth y yo planeamos realizar un recorrido en su auto, en ésta ocasión no nos acompañó su hermano Iván pero si Fernando. Salimos por la mañana y pasamos a desayunar unas tortas de cochinita; luego de ello emprendimos un largo trayecto hasta el sitio de Peor es Nada, ya cerca de Xpujil y luego de pasar por Hopelchén.

El sitio de Peor es Nada fue reportado por Eric S. Thompson y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura tipo Río Bec, pues contiene dos edificios con torres con una regular conservación, además de otros ya muy dañados; a pesar de su fácil ubicación fue difícil de encontrar para mi amigo Eduardo, quien había estado ahí junto con Julio poco antes que nosotros. Fue gracias a Nik Contini (a quien yo había conocido en persona a penas dos o tres días antes, pues se encontraba recopilando documentación en Campeche) que tuvimos las indicaciones adecuadas para poder llegar al lugar.
Estructura IV

Entramos algunos metros por una terracería y dejamos el vehículo, frente a nosotros se encontraba un pequeño cerrito donde sospechábamos se encontraba la estructura V del sitio. Julio me había dado un croquis que indicaba 4 edificios principales numerados de sur a norte, por lo que estábamos en el extremo del sitio.

Decidimos dejar esa estructura para el final y comenzar la búsqueda de las demás. El terreno estaba en parte deforestado, por lo que vimos varios montículos, dos de ellos incluso con una disposición parecida a la de los juegos de pelota; más atrás había que internarse en la selva y eso hicimos, aunque el paso no era muy difícil pues la mayoría de la maleza estaba seca, había mucha hierba en el piso y eso obligaba a levantar mucho los pies para no tropezar, lo que me afectó bastante a la larga debido a mi rodilla aún no recuperada.
Torres de la estructura V

Encontramos una infinidad de senderos que cruzaban la selva y seguimos los que mejor nos parecían; nos encontramos varios montículos sin arquitectura expuesta, algunos con grandes agujeros de saqueo. Peinamos la zona y dimos varias vueltas para volver a ubicar los lugares donde ya habíamos pasado y ubicarnos, pero no encontramos nada destacable. 

Decidimos dirigirnos al sur y tomamos otros tantos senderos que únicamente nos llevaron a varios grupos de grandes montículos, lo que parecía un campamento destartalado y zonas donde la maleza se complicaba mucho.

Varias veces me separé de mis compañeros para abarcar más terreno, pero únicamente seguía encontrando montículos sin arquitectura expuesta, cada vez era más difícil orientarme y constantemente requería de silbar para que me escucharan y me orientaran para poder regresar a los puntos donde ellos estaban.
Torre oriente de la estructura V

Luego de horas de buscar y después de encontrar un conjunto particularmente grande sin nada destacable que observar, yo ya no podía dar un paso más y le dije a los demás que era tiempo de rendirme; Wilberth sin embargo había visto estructuras de gran tamaño delante de nosotros y quiso ir a revisarlas, ahí finalmente encontró lo que parecía una torre muy dañada con un gran agujero de saqueo. Yo pensé que estábamos en la estructura I pero meses después comprobé que en realidad nunca llegamos a dicho edificio, en realidad llegamos a la III, la cual formaba un ángulo recto con la IV, que fue la siguiente que encontramos.

Después de dar la vuelta a la estructura III, no encontramos casi nada visible, pero dimos con su estructura vecina, donde dimos de frente con un gran muro que parecía haber perdido todo el recubrimiento de piedra y mostraba el relleno de mampostería, del otro lado pudimos ver que se trataba en realidad de una enorme y maciza crestería.
Estructura V

Asumiendo que habíamos encontrado las principales estructuras y tremendamente cansados, decidimos regresar a la estructura V, que habíamos dejado pendiente. El camino fue mucho más fácil y además cruzamos por un área donde la selva había sido talada por lo que en pocos minutos llegamos al pequeño cerrito.

Solo tuvimos que caminar unos cuantos metros para ver claramente la silueta de dos torres estilo Río Bec, aunque parecía que habíamos llegado por la parte trasera. En la torre del lado oeste había un enorme tronco caído que se había llevado parte de la pared, en el lado este pudimos ver arranques de bóveda y muros de habitaciones que ya habían caido. Cruzamos hacia el frente del edificio y ahí vimos que había muchos muros en pie pero los cuartos ya se habían desplomado hacía mucho tiempo. Yo estaba agotado y me dolía la pierna, por lo que no pude subir a la parte más alta para ver más de cerca, además había olvidado mi agua y estaba sumamente deshidratado, nunca en ningún otro sitio había estado en unas condiciones tan malas como en Peor es Nada.

Finalmente regresamos al auto mucho tiempo después del que habíamos previsto, pero aún así faltaba visitar otros sitios y seguimos nuestro camino yendo ya de regreso hacia Hopelchén.

jueves, 20 de febrero de 2020

Un mes en Campeche pt. 6. El Tigre-Itzamkanac

Estructura IV
El domingo 7 de julio nos levantamos muy temprano y antes de las 6 de la mañana Álvaro y Andrei pasaron por Fernando y por mí para salir hacia la zona arqueológica de El Tigre-Itzamkanac. Ellos habían estado trabajando en un proyecto videográfico llamado "los 7 tesoros de Campeche" e iban a grabar en el sitio una entrevista con el arqueólogo Iván Urdapilleta y a realizar algunas tomas con dron. 

Primero paramos en una gasolinera y ahí ya nos esperaban nuestras compañeras Romina y Odaris junto con "Bobby" de la primera generación de la carrera de antropología en la UNAM y Ángeles, de la misma carrera pero en la UACAM. Esperamos ahí por un rato mientras Andrei iba por Johnny, el camarógrafo y llegaba el arqueólogo. Aproveché para comprar una venda en la farmacia, pues mi rodilla seguía casi en las mismas condiciones del día anterior, estuve ahí acomodándome el vendaje hasta que pude caminar mucho mejor, la presión evitaba por completo el dolor aunque no podía doblar demasiado la articulación.
Estructura II desde la cima de la IV

Nos dividimos en los autos de Andrei y de Iván y salimos con rumbo a Escárcega. El camino fue muy tranquilo y llegamos ahí justo a tiempo para pasar a desayunar unos tacos. De ahí nos dirigimos a Candelaria y llegamos antes del medio día al hotel Taxahá, donde recogimos a su dueño Maximiliano, quien nos llevó hacia nuestro destino en su camioneta y nos acompañó el resto del día.

Finalmente y luego de alrededor de una hora más de camino llegamos a El Tigre-Itzamkanac, el único sitio abierto al público en Campeche que no había visitado; la llegada es tan complicada en transporte público que ni siquiera había considerado esa visita en ninguno de mis viajes. El sitio tuvo una larga ocupación desde finales del preclásico hasta la llegada de los españoles, cuando formaba parte del señorío de Acalan-Tixchel, controlando el comercio por la región de los ríos. En sus cercanías mandó Hernán Cortés a ejecutar a Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica, esto ocurrió durante el viaje que realizó el conquistador español a Honduras, conocido entonces como "las hibueras".
Mascarón sobre la plataforma de la estructura I

Mientras nuestros amigos grababan, Fernando y yo pasamos por el juego de pelota y seguimos de largo hasta la estructura IV, la cual es la mayor y la más alejada abierta al público. El edificio es muy particular pues tiene una escalinata estrecha con grandes alfardas, algo que únicamente había visto antes en Moral-Reforma, Tabasco. En la cima pude ver que en alguna etapa constructiva anterior a la que se observa actualmente, la cima era triádica, con plataformas a cada lado del templo principal.

La estructura desplanta sobre una gran plataforma que soporta varios edificios de pequeño tamaño, me inclino a pensar que estos últimos fueron adiciones tardías y por su magnitud y estilo probablemente hayan sido añadidos durante el posclásico, cuando ya no se llevaban a cabo grandes construcciones en casi ninguna parte del área maya.
Estructura I y plataforma circular

Desde la cima de la estructura IV podíamos ver claramente la estructura II, la cual se encuentra ahora totalmente cubierta de vegetación. Iván nos contó que parecía que ese edificio tenía mala suerte ya que la cima había sido excavada y restaurada pero siempre que intentaban liberar el resto había algún problema y el proyecto era interrumpido.

Regresamos hacia otra gran plataforma que soporta la estructura I, la cual me recordó un poco al templo del jaguar de Lamanai, en Belice.

Subimos y vimos a nuestros amigos terminando de grabar su vídeo, entonces pudimos apreciar los mascarones que se encuentran en un pequeño edificio frente al principal. Se trata de rostros, probablemente solares, que a diferencia de otros cuyo personaje es siempre joven, representan a un anciano; este tipo de ornamentos son típicos del clásico temprano.
Gran mascarón en la estructura I

Sobre el cuerpo de la estructura I vimos también un enorme mascarón de estuco con ornamentos bellamente conservados en su lado izquierdo, los cuales representan una orejera redonda, una serpiente con las fauces abiertas y otros elementos de apariencia redondeada. A diferencia de los demás, el rostro de éste no parecía ser humano, probablemente representara un ser mitológico como los que se encuentran en la famosa estructura E-VII-Sub de Uaxactún.

De ahí fui a observar la estructura circular que se encuentra también sobre la gran plataforma, es muy baja pero se parece bastante a otras que he visto en Uxmal y Edzná; su forma y tamaño parecieran situarla en el posclásico, a diferencia de los mascarones de estuco, mucho más tempranos y que para entonces estaban cubiertos por ampliaciones de los edificios que los contenían.
Estructura I

Justo acababan de terminar el vídeo cuando subí a la cima de la estructura I, desde ahí también podía ver la II y una gran extensión de campo abierto que había sido talado para la cría de ganado. A lo lejos podía ver el río Candelaria.

Ahí terminé mi recorrido, la rodilla se había comportado bien aunque me daba algunas molestias al subir escaleras; decidí sentarme junto al juego de pelota mientras mis compañeros se dirigían a la estructura IV, estuve ahí un buen rato en soledad, escuchando a las aves y admirando el paisaje. Después fui a platicar un poco junto a la camioneta con Maximiliano y luego de un rato llegaron todos los demás y nos dirigimos al poblado actual de El Tigre, aún planeábamos visitar un sitio más.



martes, 18 de febrero de 2020

Un mes en Campeche pt. 5. Xcucsuc y Xpambehaltún

Base de una estructura en Xcucsuc
Recorrimos unos pocos kilómetros a partir de Xcalachetzimin para buscar nuevamente Xcucsuc, un sitio al que había creído llegar a inicios de año junto con Adriana y Julio pero que después de una revisión resultó ser en realidad Xpambehaltún.

En esta ocasión comenzamos a buscar el lugar un poco más al sur que en la vez anterior, creyendo que encontraríamos un edificio en pie dentro de alguno de los pequeños manchones de selva que se encuentran rodeados de tierras de cultivo. Incluso nos separamos para abarcar más terreno pero únicamente encontramos algunos montículos.

Llegamos a una zona por la que pasé meses antes y dónde la maleza no me había dejado ver más que la base de un edificio, ahora estaba tan limpio de vegetación que claramente apreciamos varios montículos, algunos con restos de arranques de muro o jambas y dinteles caádos.
Lo que queda del grupo central de Xcucsuc

Era tal la destrucción que creímos que todo el sitio se encontraba ya casi desaparecido, pero meses más tarde en una nueva revisión supe que la estructura en pie que buscábamos no se encontraba en el área visitada (que en verdad era la parte central de Xcucsuc), sino que estaba a unos metros al sur de Xpambehaltún; esto me hizo convencerme de que el tan buscado edificio en realidad nunca fue parte de Xcucsuc sino de su vecino más occidental.

Ya que nos encontrábamos muy cerca de la parte que había visitado de Xpambehaltún, aprovechamos para que Wilberth e Iván lo conocieran; avanzamos un poco en el auto y luego caminamos unos metros hasta llegar a las estructuras. Ahí volví a encontrar la bella habitación donde meses antes habían unas crías de zopilote (que ya se habían ido) y la rara decoración del friso con barras verticales de estuco.
Xpambehaltún

De inmediato me puse a buscar unos glifos con pintura que me habían indicado que estaban ahí y no tardé en encontrarlos, sin embargo el estado de conservación de dichos elementos es muy malo y a penas pueden apreciarse.

Aproveché para tomar algunas fotografías y luego de una rápida visita regresamos al auto. Era más tarde que lo planeado y decidimos emprender el regreso a Campeche pero desviarnos un poco para recorrer un sitio llamado Xcochá. Tomamos una terracería que estaba en buen estado y que no nos presentó problemas para avanzar a buena velocidad, más tarde dimos vuelta en un camino mucho más difícil y llegamos hasta la base de unos cerros en los que suponíamos que se encontraban algunas estructuras todavía en pie. Había que subir para verificar pero ya nos encontrábamos bastante desgastados, Iván y Wilberth prefirieron avanzar un poco más por el camino a ver si podían ver algo mientras yo ascendía.
Decoración en Xpambehaltún

Crucé un poco de maleza y a penas dí unos pasos sobre la ladera de uno de los cerros cuando sentí un fuerte dolor en la parte interna de la rodilla izquierda, intenté seguir subiendo pero me era imposible dar un solo paso al frente con esa pierna; luego de parar y hacer dos intentos me convencí de que era inútil y podía lastimarme severamente, así que regresé al carro. Debido a todo esto no completamos la visita a Xcochá y regresamos a Campeche para comer. Todo el camino estuve preocupado de que mi lesión fuera algo grave ya que me impedía levantar la rodilla del suelo, aunque aún me permitía caminar sobre terreno plano sin mayor problema. Al día siguiente habría un interesante recorrido y no quería perdérmelo. 

Llegamos a la casa donde me hospedaba y comimos un poco de lo que teníamos en el refrigerador. Wilberth e Iván se fueron y yo me quedé acostado en la hamaca sin que mi rodilla mejorara. Así me mantuve hasta que Fernando regresó ya por la noche y preparamos nuestro siguiente recorrido, por nada del mundo me quedaría en Campeche al día siguiente.

domingo, 16 de febrero de 2020

Un mes en Campeche pt. 4. Xcalachetzimin

Subiendo al cerro
El sábado 6 de julio me encontré con mi amigo Wilberth, quien me presentó a su hermano Iván; habíamos planeado hacer algunos recorridos los fines de semana durante mi estancia en Campeche y comenzamos por el norte del estado. En ésta ocasión Fernando se había ido a Yucatán por lo que no nos acompañó.

Salimos por la mañana en el auto de Wilberth y nos dirigimos primero a Hecelchakán, donde desayunamos unos tacos de la famosa cochinita que se vende en el centro del poblado. Desde ahí tomamos la carretera a Bolonchén y luego nos desviamos por un camino rural en la búsqueda de Xcalachetzimin, un enigmático sitio que según mis datos debía contener algo de arquitectura en pie y cuyo nombre significa "corral de madera para caballos", probablemente porque así se llama el pequeño valle adyacente al cerro en el que se encuentran los vestigios prehispánicos. Yo tenía unas coordenadas que mostraron ser imprecisas ya que fueron tomadas hace varios años, cuando los gps no eran muy exactos.
Montículos en el cerro grande

Llegamos hasta la base de unos cerros contiguos, el primero de ellos era muy pequeño pero Iván y Wilberth señalaron que arriba parecía haber piedras de estructura, yo no creía que en esa elevación tan pequeña estuviera el sitio ya que detrás había un cerro más grande que parecía más prometedor, además las coordenadas parecían apuntar a ese segundo accidente geográfico. Pasamos por el camino rodeando el primer cerro pequeño y dejamos el auto junto a un campo de cultivo al pie del cerro grande.

Emprendimos una subida que fue un tanto difícil por la maleza crecida, pero teníamos machetes y estábamos decididos a encontrar el sitio, de entre mis amigos exploradores únicamente Stephan había estado ahí. Subimos por un buen rato y por momentos parecía que estábamos en el camino correcto porque aparecían algunos montículos pequeños y terrazas muy destruidas.
Estructura principal de Xcalachetzimin

La cima era muy larga y aplanada, avanzamos bastante por ahí, nos atoramos en lugares terriblemente enmontados, encontramos montículos destruidos, batallamos con el gps de los celulares de Wilberth e Iván y cambiamos de dirección en múltiples ocasiones, pero únicamente nos encontramos con una plaza rodeada de estructuras más grandes pero completamente destruidas, solo pudimos ver un dintel colapsado y algunas piedras alineadas.

Comenzamos a bajar por otro camino tratando de abarcar la mayor área posible (aunque "camino" únicamente es un decir, pues íbamos abriéndonos paso a machetazos). Nuevamente vimos algunos montículos y terrazas pero nada digno de mención. Parecía que nuestra búsqueda era un fracaso luego de un par de horas agotadoras subiendo y bajando por las laderas de ese cerro grande; decidimos regresar al auto y seguir nuestro camino.
Estructura principal de Xcalachetzimin

A penas habíamos avanzado unos metros rodeando el cerro pequeño cuando Wilberth e Iván vieron una estructura en su cima; al llegar no alzamos la vista en ese punto, únicamente haciendo eso nos habríamos ahorrado toda esa caminata y pérdida de tiempo innecesaria pero yo estaba convencido de que el cerro grande debía ser el lugar correcto, claramente estaba equivocado.

Dejamos el carro estacionado a un lado del camino y subimos. Ahí arriba vimos un edificio muy peculiar porque al inspeccionarlo de cerca pudimos ver que tenía 5 o más habitaciones alineadas una tras otra pero no divididas entre sí por sus lados más cortos como casi siempre ocurre, éstas se juntaban en sus lados largos; por lo general en edificios con crujías paralelas como estas únicamente hay dos o tres, nunca 5. Por desgracia la estructura estaba al borde de la ladera y gran parte había colapsado y rodado hacia el valle, solo quedaba la mitad más cercana a la cima y mostraba todas las bóvedas de los medios cuartos que sobrevivían, dentro de los cuales habían muchas avispas. En una de las habitaciones pudimos ver una franja de pintura azul maya con crema.
Estructura superior de Xcalachetzimin

Subiendo un poco más encontramos varias sartenejas tiradas y luego una estructura con habitaciones parcialmente en pie pero mucho más dañada que la anterior. Ya en el otro lado de la cima, que bajaba para unirse al cerro grande, vimos los restos de otro edificio con solamente un fragmento de bóveda pero que conservaba la esquina trasera y mostraba claramente su estilo puuc temprano, bastante antiguo en comparación con otros sitios de la región.

No encontramos nada más en pie pero desde luego que lo que vimos ya valía el esfuerzo que habíamos realizado buscando el sitio. Así regresamos con mucho mejor ánimo al auto y nos dirigimos a buscar un sitio que no había encontrado en mi primer intento medio año antes.


lunes, 22 de enero de 2018

Viaje a México y Guatemala pt. 3. Visita relámpago a Aguateca

Lago Petexbatún
El tercer día de viaje salimos temprano con rumbo a la frontera del Ceibo para cruzar hacia Guatemala, el puente que conducía a la carretera que va hacia allá estaba cerrado por lo que tuvimos que dar un rodeo que sin embargo me permitió ver que hay algunos atractivos naturales cercanos a Tenosique, como un balneario rústico del que jamás había oído hablar. En poco más de una hora llegamos al cruce y vimos que teníamos que esperar 15 minutos para que abrieran el paso; luego de ello Fernando bajó del autobús y junto con los conductores fueron a pedir informes para mover el camión lo más cercano a las oficinas (distantes 100 metros) y que se estacionara muy cerca de nuestro nuevo transporte que nos conduciría hasta Chetumal, no era posible cruzar con el autobús que nos había llevado hasta ahí. La espera se hacía larga y finalmente me desesperó tanta tardanza por 100 metros de caminar así que organicé a la gente para ir a sellar el pasaporte con las cosas, lo cual a final de cuentas había que hacer; eso ocasionó una primera fricción con Fernando por no esperar a que regresara. Quintín y otros dos pasajeros tuvieron que ir a tramitar un permiso para entrar a Guatemala pues tuvieron problemas con su pasaporte y no alcanzaron a tramitarlo a tiempo.
Palacio del nicho

Aún con todo, el cruce fue bastante lento, todavía esperamos a que compraran comida para el resto del día y paramos en la ciudad de La Libertad para intentar sacar quetzales del cajero, lo que fue imposible y dejamos para después. Yo temía que no llegaríamos a Ceibal, el único sitio a visitar en el trayecto a Flores, capital del departamente de Petén, al norte del país centroamericano; aunado a que había que tomar lancha pues nos informaron que el camino estaba en muy mal estado por la reciente temporada de lluvias y cerraban a las 4. Nuestro chofer fue bastante rápido en llevarnos sin ningún percance a la orilla del río de la Pasión, donde llegamos a una humilde casa a buscar a un lanchero para negociar el translado al sitio; después de platicar un poco con él decidimos cambiar el rumbo a Aguateca, ahí no había restricción de horario, aunque era más lejos no había que pagar entrada, lo que lo hacía ligeramente más barato que Ceibal. El cambio me alegró mucho pues el nuevo sitio a visitar está en una ubicación muy impresionante, con defensas naturales formidables, pues se encuentra junto a una falla geológica que abre una gran garganta que permitía una mejor defensa del lugar; Ernesto no compartía mi alegría, se molestó bastante de no poder ir a Ceibal.
Grupo del palacio

Salimos lo más pronto posible en una gran lancha de madera, recorrimos un corto trecho por el río de la Pasión, que más adelante se une al Salinas para formar el Usumacinta; luego entramos al arroyo Petexbatún, pasando por zonas cercanas a muchos sitios arqueológicos que nuestro lanchero conocía, así que al final conseguimos un buen contacto para futuros viajes. Poco después de una hora entramos a la laguna Petexbatún, donde el arroyo se ensanchaba bastante y finalmente entramos a un afluente muy delgado y serpenteante entre la vegetación que lo rodeaba, tanto que era difícil dar vuelta en las curvas y las ramas a veces pegaban dentro de la lancha, ocasionando que la gente se moviera y me hiciera temer la posibilidad de que saltaran demasiado bruscamente de su lugar, ocasionando que nuestra embarcación se volteara.
Grupo del palacio

Veía que el sol iba bajando en el horizonte y me preocupaba que no hubiera tiempo de visitar el sitio completo, lo cual sucedió, llegamos al atardecer a la orilla del lago y había que subir a la cima de una elevación considerable; antes de llegar nos encontramos con la caseta del custodio y más allá los primeros edificios de Aguateca, todos pequeños y al parecer residenciales.

Me adelanté para tomar fotografías sin gente, afortunadamente traía mi tripié pues la luz era insuficiente y el cielo se pintaba ya de rojo, así pasé por el palacio del nicho y la sala del consejo. Finalmente visité el grupo del palacio y alcancé a tomar algunas pocas fotos aceptables antes de que todo se oscureciera por completo. La gente llegó y me convencí de que sería imposible ir a la falla geológica, los miradores ni el resto de los grupos del sitio, que aunque no eran muy grandes me hubiera gustado ver.
Plaza del palacio

Aguateca fue un lugar donde la nobleza del cercano Dos Pilas se refugió cuando aquél sitio fue abandonado al final del clásico maya; aquí podían defenderse mucho mejor por la ubicación del lugar pero aún así terminó siendo destruida y hubo una gran masacre que acabó con los gobernantes. Aquí comenzó el efecto dominó que terminó por provocar el abandono de la mayoría de las grandes ciudades de la época como Copán, Tikal, Palenque, etc; ya que las rutas comerciales al caer ésta región tuvieron que modificarse, ocasionando grandes problemas económicos a los reinos lejanos a la costa; aún no se sabe a ciencia cierta el resto de factores que contribuyó a que terminara el periodo clásico, pero entre ellos pudo haber estado el cambio climático, sequías o enfermedades infecciosas.
Saliendo de noche hacia Sayaxché

Ya a oscuras regresamos a la barca, yo iba hasta el final sin ninguna lámpara y me encontré con el lanchero, ahí escuchamos algo como un grito agudo parecido al que hacen los chicleros para ubicarse entre ellos cuando entran a la selva, nos pareció bastante extraño aunque no pudimos verificar de dónde provenía. 

La luna comenzaba a asomar casi llena aunque las nubes cubrieron pronto el cielo, ocasionando incluso que lloviznara en algunos tramos del regreso, las luciérnagas encendían sus luces bioluminiscentes de cuando en cuando y el agua permanecía muy quieta; nuevamente estaba en una lancha navegando de noche, sin embargo la experiencia no fue nada parecida a cuando en el 2015 habíamos recorrido el Usumacinta con unos cuantos amigos; Ernesto y yo habíamos estado ahí y lo recordamos entonces, pero ésta vez tener un grupo de más de 20 personas, con muchas que no compartían nuestros intereses, no permitió que hubiera esa atmósfera mística que tanto nos fascinó cuando en completo silencio nos deslizábamos por el río fronterizo hasta el campamento de El Porvenir.

Llegamos a nuestro punto de partida alrededor de las 8 de la noche y de inmediato nos dirigimos a Flores, ahí nos instalamos en el hotel y comenzó un peregrinar por distintos cajeros automáticos pues descubrimos que quienes tenían tarjetas de banamex no podían sacar dinero en ninguno, incluyendo a Fernando; era nochebuena y yo estuve yendo y viniendo sin cenar casi nada y totalmente molesto y preocupado, siempre en las embajadas recomiendan no cambiar dinero en las fronteras; acatando esto, Fernando había planeado sacar dinero en los cajeros, cosa que me pareció prudente, pero éstos no permitían hacerlo a varios del grupo. Al día siguiente tocaba visitar Tikal, cosa que tuvimos que cambiar en el itinerario para permitir que se arreglara aquel inconveniente, yo estaba ya harto de aquellos problemas así que cuando Ernesto me propuso que nos fueramos a Yaxhá (mi sitio maya favorito) mientras que ellos solucionaran sus cuestiones, yo acepté sin dudarlo. Así terminamos de madrugada en la habitación del hotel, y nuestra celebración fue tomar unas cuantas cervezas con Adriana.